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"... En el 2004 perdí a mi padre; el viejo desde hacía 10 años vivia felizmente con 3 by pass, luego de una operación a corazón abierto, poco a poco su vida volvió a ser como siempre... Un año después de su muerte, me di cuenta de todo lo que me hubiese gustado decirle y ya no puedo. A partir de ese día tomé la desición de no quedarme con nada. Pero no obstante y no conforme con ello, pensé que tal vez otras personas como yo también les sucedería lo mismo; así que le comente a una amiga y ella contesto que era una buena idea!!! Creo que en un tiempo en donde nos hacen creer que muchas cosas ya no tienen sentido o ya no sirven, que para ser feliz hay que tener un celular, ropa de marca, etc... O quizás algo tan simple como expresar nuestro sentimientos hacia los demás es algo pasado de moda. Entonces decidí, torcer esa historia y dar vía libre al corazón sin temor a hacer el ridículo...."
FOREST.

y así CREAMOS...: EXPRESATE YA...!!!



Animated Argentina Flag - Bandera de la Argentina
Wizard Animation

21 mayo, 2010

Ante el Bicentenario, el deporte argentino también tiene historia Por : Alejandro Duchini

Autor de Breve historia del deporte Argentino, relato en que describe doscientos años de la temática, el periodista Ezequiel Fernández Moores dialogó con Infobae.com acerca de la cultura deportiva en dos siglos argentinos

-Solés decir que te gusta reinvindicar los tiempos amateurs del deporte y del fútbol en particular. ¿Con este libro te diste el gusto en grande con ese tema?
-En rigor, aprendí mucho del tema al hacer el libro. Allí tomé la dimensión exacta. Al leer las crónicas de esos equipos campeones pero hoy negados porque eran amateurs. Por suerte, hay una corriente de periodistas cada vez más interesados y comprometidos con esa historia. Se ve en algunos medios.

-¿Qué tuvo más influencia en los primeros tiempos del deporte argentino, según lo que contás en el libro: la política o la religión?
-Las primeras prohibiciones vienen más de los obispos. Estaba el tema del uso del cuerpo. De cuerpos casi desnudos. Que se tocan. A la iglesia no le gustaba eso. Tampoco estaban a favor de los toros y de juegos que eran muy salvajes. Las autoridades hacían que la recaudación de los toros fuera para beneficencia y así calmaban la cosa.

-¿Cuánto tiempo te llevó conseguir, primero, y armar, luego, los datos que hay en libro? ¿Cómo se juntan 200 años de historia?
-Es imposible hacerlo en trescientas y pico de páginas. Personalmente elegí temas. Historias dentro de la historia. Y costados de los que no se supiera mucho. Especialmente en temas viejos. Porque para lo nuevo se precisa por un lado más perspectiva y, por otro, está todo en internet.

-Hay una historia muy buena del tenis y su práctica por parte de presos en Luján. ¿Cómo llegaste a ese tipo de datos?
-El de Beresford como “primer tenista” en la Argentina es un dato que me cedió, inclusive antes de la publicación de su libro, Eduardo Puppo, que escribió con Roberto Andersen una monumental historia del tenis en el país. Me pareció fantástico eso de que el tipo estaba preso, preso VIP claro, y jugaba al tenis y, encima, los vecinos tenían que pasarle la pelota cuando caía a su terreno.

-¿Fueron aceptados socialmente, en su momento, los aportes que el gobierno de Perón hizo a las actividades deportivas? ¿Por qué hoy, ante la misma situación, surgen críticas?
-Ojo, porque la Libertadora expulsó justamente a todos los grandes campeones de los años peronistas por haber recibido premios o dinero. Los acusó de “profesionales”, como en la Inglaterra victoriana. Claro, fue una persecución. Y hoy sabemos que no son tiempos fáciles. Que nada que salga del Gobierno estará bien visto. Si hasta critican la asignación universal por hijo…

-¿Qué incidencia tuvo el deporte en estos “200 años de Argentina”?
-Me parece que la incidencia mayor comienza con el peronismo. El primero que advierte su poder. Su poder para convertirlo en herramienta de inclusión y de salud por un lado. Y también su poder político. El poder de los campeones. De sus éxitos y de sus dedicatorias.

-¿Y qué lugar creés que le dimos los argentinos al deporte en la historia?
-Mientras se gane… Todos nos miramos al espejo cuando devuelve triunfos y alegrías, no cuando refleja derrotas y miserias. Está claro que el deporte, y ante todo un Mundial de fútbol, mueve humores e influye mucho. No se puede estar ajeno. Pero también creo que, por otro lado, se sobredimensiona su importancia. Si fuera por el fútbol, Videla ganaba elecciones. Y Argentina, que venía del 2001, desaparecía poco menos del mapa después de caer en primera rueda en el Mundial 2002. Ocurrió lo contrario. El país se recuperó económicamente.

-En una entrevista que le diste al diario Crítica dijiste que los jugadores del Mundial 78 no son responsables de nada negativo. Sin embargo, parecen condenados. ¿Podrías explayarte un poco más sobre este tema? ¿Por qué creés que estos mismos jugadores se niegan también a reconciliarse con la historia?
-Si uno ve los Mundiales del 34 o del 38 están los jugadores italianos con su brazo erguido saludando a Mussolini. Lo mismo que en los Juegos Olímpicos de Berlín 36, cuando los alemanes, y no sólo ellos, saludaban a Hitler. Los jugadores argentinos no hicieron una sola dedicatoria siquiera a la dictadura. Les tocó jugar bajo dictadura. Fue así. Supongo, no estoy en la cabeza de ellos, que les duele que se los asocie con eso. Pero contar el 78 omitiendo a la dictadura sería como hablar de Berlín 36 omitiendo al nazismo.

-Hay vidas que describís en el libro que son increíbles. Desde la del Manco de Teodelina -que llega hasta nuestros tiempos, pues contás que murió hace relativamente poco- hasta la de Diego Maradona, como ejemplos. ¿Estas vidas son así gracias al deporte o a pesar del deporte?
-Me resultó interesante hablar de “héroes” anónimos, como el Manco, leyenda de pueblo. Diego es marca pública. Todo el tiempo se habla de él. El deporte cruzó a ambos. Sin el deporte en el medio, me imagino, todo hubiese sido distinto. No hablo de mejor ni peor. Distinto.

-¿Qué lugar tiene el deporte en el argentino medio en la actualidad?
-Somos espectadores televisivos. Consumidores casi compulsivos. La tele tampoco te ofrece muchas otras opciones. Por lo menos está Encuentro, que es una maravilla. El deporte como práctica es otra cosa. Y los estudios dicen que estamos en serio retraso. Buenos Aires nos come.

-¿Compartís que el argentino medio es primero futbolero y luego deportista?
-Porque el fútbol aglutinó de entrada. Hijos de inmigrantes se unieron a partir de una pelota. Mirá los nombres, Unidos de…Defensores de…Deporte para todos y fácil de entender. Nos sentimos buenos de entrada. Finalistas en el primer Mundial. Después, claro, hubo que remontarla, hasta el 78, encima con los militares. El 86, me parece, legitimó más ese título. Que no ganamos sólo porque éramos locales y por Videla.

-¿Qué resumen hacés de 200 años de deporte argentino? ¿Fueron buenos, malos, más o menos?
-Si nos miramos en el mapa, como corresponde, son buenos. En la región no sé cuántos países pueden mostrar tantos campeones. Es cierto que las últimas décadas fueron distintas. Por un lado, volvimos a ganar oro olímpico y seguimos sacando cracks como Messi. Pero los 90 rompieron clubes y tejido social. Nos quedamos sin atletas y nadadores. Son algo así como una raza en extinción.

-En el final del libro consultás a los deportistas sobre cuál es el hecho que consideran más importante del deporte argentino. ¿Para vos cuál fue y por qué?
-Me quedo con los años del primer peronismo. Cuando el deporte estuvo más cerca del pueblo.

Crédito fotográfico: Tore Plougheld

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