Crédito: APEl equipo de Leonardo Astrada volvió a sufrir los mismos problemas que el año pasado, aun en la línea que más reforzó. También desnudó falta de ideas en su derrota ante el campeón
River entusiasmaba por los Superclásicos ganados en el
En la cancha, por los puntos, toda esa confianza se diluiyó. River pecó de ingenuo y entonces sufrió la inteligencia y el pragmatismo del último campeón, Banfield, que en definitiva lució las mismas armas que en el Apertura pasado, aun ante la ausencia de su letal goleador, Santiago Silva.
El equipo de la banda nunca logró un claro dominio de la pelota –una frase de Astrada lo resumió con buen tino: "No pudimos dar cinco pases seguidos"-, desesperó y cometió el gravísimo error de darle espacios a los de Julio Falcioni, que del contraataque hacen un arte.
Así, en pocos minutos los visitantes se encontraron con tres
Alexis Ferrero, Juan Manuel Díaz y Facundo Quiroga fueron las novedades en la última línea. El último, no por
En el mediocampo, nuevamente afloraron los problemas de creación. Tanto que Matías Almeyda volvió a ser el hombre más destacado. Discreta tarea de Rodrigo Rojas, otro de los debutantes, y mala tarde de Matías Abelairas y Ariel Ortega, los encargados de generar fútbol.
Arriba, Daniel Villalva estuvo lejos del chiquilín que deslumbró en el verano y Gabriel Funes Mori se empantanó en esfuerzo y buenas intenciones. Así pasó el debut de River. Y la cara no tiene nada que ver con la de un verano feliz, sino más

















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