
Con trabajo, planificación y actualización, Brasil, Paraguay y Chile le sacan hoy en día años luz al conjunto argentino, algo que se percibe no sólo en la tabla sino en el juego
El seleccionado argentino de fútbol atrasa dos años, esa es la realidad que terminó de confirmar el poderoso Brasil, todo un merecido adelantado a la hora de obtener la clasificación para un Mundial de Sudáfrica 2010 que, desde ya, lo tiene como candidato al título.
Y para el combinado albiceleste el retraso bianual tiene un agravante, porque peligra más que nunca hasta el cuarto puesto en las Eliminatorias Sudamericanas cuando quedan por afrontar apenas tres capítulos, dos para las visitas a Paraguay y Uruguay, y en el medio una recepción a Perú, la que se realizará en el Monumental o en el Gigante de Arroyito, depende de lo que opine el presidente de la AFA, Julio Grondona.
¿Por qué Argentina atrasa dos años? Entre otros factores, porque el 3-1 que acaba de clavarle Brasil en Rosario es una causalidad, ya que se trató del triunfo del talento utilizado en función de equipo contra un adversario que dejó pasar el tiempo y desaprovechó su materia prima, a pesar de que con ella en el universo del fútbol se siguen haciendo maravillas.
El tema es claro. Quienes hicieron correctamente los deberes en Sudamérica desde 2007 hoy celebran, como el Brasil de Dunga, o están a punto de hacerlo, como el Paraguay de Gerardo Martino o el Chile de Marcelo Bielsa.
Entiéndase por hacer correctamente los deberes tener un proyecto claro y buscar, hallar y respaldar a un entrenador serio, inteligente, responsable, siempre dispuesto al máximo esfuerzo.
Lógicamente, de un director técnico idóneo se espera acierte en la elección de sus futbolistas, con un margen de error razonable. Eso es lo que precisamente sucedió con los seleccionados que de momento ocupan el podio.
La decadencia argentina
En Argentina el único que elige seleccionadores es Grondona y falló al poner el ojo en Alfio Basile, un hombre desgastado y proclive al aprovechamiento de las individualidades.
Basile se entregó mansamente al rol de seleccionador, se postergó el recambio, se malgastaron los días que debieron servir como banco de pruebas y se llegó a fines de 2008 con menos puntos de los necesarios y sin una estructura colectiva.
Tras el alejamiento del conductor bahiense, a Grondona se le ocurrió cederle el timón a Diego Maradona y ahí está "El Diez", como en el Gigante de Arroyito, tratando de salvar al seleccionado del naufragio.
Ahora se nota como nunca que las agujas del reloj parecen dos filosas espadas y, para peor, en plena recta final, se lesionaron dos de los jugadores con que acertó "El Coco", el marcador central Martín Demichelis y el dinámico mediocampista Jonás Gutiérrez.
¿Qué debe hacer Argentina para salir de esta crisis? Ante todo tratar de dar pasos seguros, porque a esta altura hay que cuidar hasta las monedas.
A modo de ejemplo, debe impedir que su defensa en el juego aéreo parezca una zona liberada. Maradona sabrá, pero al menos desde afuera da la impresión de que en Asunción el experimentado Rolando Schiavi es un remedio saludable.
Otro aspecto gravísimo es la falta de definición. Es muy necesario contar con un goleador para que capitalice todo lo que produce Juan Sebastián Verón y todo lo que, de una vez por todas, es urgente que genere Lionel Messi vestido de celeste y blanco.
Lo bueno es que Maradona sabe en el baile que está metido. Jugadores hay, lo que no hay por ahora es equipo. Por eso primero habrá que clasificarse, después habrá tiempo, aunque no mucho, para buscar y pretender una historia mejor.
Fuente: DyN

















No hay comentarios:
Publicar un comentario