
Criticado como pocas veces por el nivel de juego que demostró la Selección que él dirige, mañana ante Ecuador Diego tendrá que rendir otro examen
Mientras la Selección se juega el pasaporte al Mundial de Sudáfrica 2010, su técnico, Diego Maradona, rendirá algo más que otro encuentro, ya que no sólo se espera en nuestro país que el equipo gane, sino que juegue bien.
Se sabe que dirigir desde afuera no es lo mismo que hacerlo desde el campo de juego, como lograba en sus tiempos de jugador, cuando todos sus compañeros dependían de él.
Ahora todo depende de cómo pare a sus dirigidos. Y, también, de cómo jueguen los que él elige.
Maradona sabe que su reputación como jugador no será discutida nunca jamás, pero sí su condición de ídolo se puede ver vapuleada si el equipo no gana o lo hace sin jugar en un nivel aceptable.
Un revés en el marcador acentuará una crisis que por ahora es incipiente pero que podría cambiar.
Si las cosas salen mal ante Ecuador, Diego quedará en off side y deberá bancarse ciertos pedidos, como el de la inclusión de Juan Román Riquelme, a quien él mismo criticó meses atrás.
Perderá, también, fuerza en su insistente reclamo ante Julio Grondona por Oscar Ruggeri.
Sus enemigos harán leña del árbol caído y el equipo se sumirá en una crisis de identidad que costará levantar, sobre todo teniendo en cuenta que el próximo rival será Brasil, nada menos.
Y este partido se jugará, como si fuera poco, en la Argentina. La condición de local con estos panoramas no parece ser la mejor si la gente sigue haciendo de termómetro y remarcando, con su apatía, que este equipo gana pero no gusta ni llama la atención.
Diego podrá de todos modos levantarse. Sabe de caídas y recuperaciones. Habrá que ver cómo lo digieren, en cambio, sus muchachos, que tienen un gran nivel en Europa pero no funcionan en el equipo nacional.
Por distintos motivos, el partido de mañana, ante Ecuador, es más importante que los tres puntos que hay en juego.

















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