
El embajador Stephen Bosworth realiza tratativas de último momento para convencer a Corea del Norte de que suspenda su lanzamiento de un supuesto satélite previsto para hoy Así lo informó un enviado norteamericano a la región, que volvió a advertir de consecuencias si el plan sigue adelante.
El embajador Stephen Bosworth, representante especial del Departamento de Estado para Corea del Norte, dijo ante periodistas en Washington que el país está presionando mediante una variedad de medidas diplomáticas.
Corea del Norte había anunciado el lanzamiento al espacio de un "satélite de comunicaciones" entre el 4 y el 8 de abril, pero tanto los Estados Unidos como Corea del Sur y Japón creen que con ello se intenta ocultar las pruebas para un misil de largo alcance. Según afirma Estados Unidos, en teoría el mismo podría alcanzar el estado norteamericano de Alaska.
"Da igual si se trata del lanzamiento de un satélite o de un misil: se trata de un acto provocador", manifestó Bosworth, que advirtió que el acto podría afectar a las conversaciones a seis bandas para el desarme nuclear de Corea del Norte, aunque se negó a hablar de las consecuencias concretas del posible lanzamiento.
Ayer por la mañana el presidente norteamericano, Barack Obama, había advertido antes a Corea del Norte de no continuar con sus planes "provocadores" de lanzar un misil de largo alcance. Después de sus conversaciones con su homólogo francés, Nicolas Sarkozy, Obama señaló que el lenguaje empleado por Corea del Norte "ha llevado a su aislamiento en la comunidad internacional por mucho tiempo".
"Deberían detener el lanzamiento", apuntó también Obama. El diario surcoreano The Korea Times informó ayer que el gobierno de Pyongyang está llevando a cabo los últimos preparativos para el lanzamiento de lo que sospecha es un misil del tipo Taepodong-2. De confirmarse, sería el primer misil de ese tipo desde que otro errara en 2006.

















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