
El alto costo de la desvinculación de personal no fue suficiente obstáculo para evitar un rápido aumento de la tasa de desocupación. Expectativa de reacción con rezago a la esperada recuperación del consumo y la producción
Después de un largo período inédito de reactivación del aparato productivo bastó un punto de quiebre para que el empleo empezara a caer, con apenas un trimestre de rezago, pese a que las empresas también recortaron drásticamente las horas obrero trabajadas.
El fenómeno se advirtió tanto en el sector manufacturero como en el de la construcción y el comercio, según se desprende de datos provistos por el Indec.
A esa conclusión llegó el último informe del Instituto de Estudios Laborales y Sociales (IDELAS) de la UCES, tras analizar las posibles causas y tendencias del mercado laboral argentino, en particular en dos sectores en los que, no exentos de limitaciones, se disponen de datos oficiales y privados de actividad y empleo.
Del análisis de la serie de tiempo desde la crisis de 2002 hasta la actualidad surge que "la severa devaluación inicial del peso, al provocar una simultánea reducción del costo laboral en términos internacionales, generó en las empresas un fuerte aumento de la propensión a usar en forma más intensiva el factor mano de obra, en detrimento de la incorporación de máquinas y equipos al proceso productivo. Sin duda que también contribuyó a ese cambio en el uso de los factores el singular impulso de la inversión en ampliaciones de plantas e instalación de industria que se verificó en el anterior período de bonanza, en los noventa, y la consecuente elevada capacidad ociosa que surgió en el largo período de crisis, entre la segunda mitad de 1998 y primera de 2002", explica el estudio.
Pero en el período posterior detectó el trabajo que "pese a la alta expansión que en los casi 6 años de bonanza reciente acusaron las estadísticas oficiales de empleo industrial, no fueron suficientes para posibilitar un crecimiento neto de la ocupación, es decir de la suma de los registrados y los no registrados, que llevara a pensar en un sobre incorporación de personal en la industria".
Incluso, sostiene IDELAS-UCES que "el resultado de las expectativas que para noviembre informó el organismo oficial de estadística, volvió a poner de manifiesto el predominio de presupuestos negativos en materia de empleo e intensidad del trabajo, respecto de quienes proyectaban alguna recuperación en una de esas variables. Ese escenario, por el contrario, se corresponde linealmente con el severo retroceso que acusa el indicador de producción industrial de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL)".
Rezago de un trimestre
El análisis de la limitada serie de tiempo que pudo armar el IDELAS-UCES con datos del sector público y también del privado le permitió deducir que, "en el mejor de los casos el crecimiento neto del empleo en la industria ocurrirá un trimestre después al que la producción manufacturera comience a superar al nivel registrado un año antes".
De ahí la expectativa de que no antes del segundo trimestre de 2010 comenzará a volver a aumentar el empleo, aunque probablemente a un ritmo sustancialmente menor al ciclo de reactivación previo, principalmente porque se viene de un período contractivo de menor extensión y profundidad.

















No hay comentarios:
Publicar un comentario