Crónica de una tarde de fiesta: River y Boca vuelven a verse las caras en el clásico más espectacular que pueda observarse. Lo que no hizo Ortega, lo consiguió Gallardo
Faltan veinte minutos para el inicio del clásico y la tarde es roja y blanca y sólo se escucha un “hay viene la hinchada, qué loca que está…. Vamos vamos Millonarios… que tenemos que ganar”.
Todo es fiesta en el Monumental, donde los hinchas de Boca, que colmaron su sector, no pueden hacerse escuchar. Cuando se calla la multitud millonaria –dueña de casa y con ganar de adueñarse del Superclásico- se oyen las trompetas desde aquella zona tan azul como amarilla y apasionada. Boca, se sabe, es Boca; con todo lo que eso significa.
Hay cosas que no se pueden explicar con palabras. Esta es una de ellas. Es imposible escribir algo que grafique tanto sentimiento futbolero.
Ahora, a 15 minutos del partido, multitudes de paraguas blancos y rojos se suman a una popular que parece de otro mundo. “Llegan lo Borrachos del tablón, llegó la hinchada”, se escucha desde lo alto.
River y Boca se ven las caras otra vez. La tarde es de ellos. Recién estando acá uno puede entender lo que significa un River-Boca. No hay vuelta que darle. Es ver para creer. Escuchar, sentir, multitudes de fanas futboleros que se desviven por colores.
Los papeles vuelan, se elevan en clara señal de que esta tarde es diferente a cualquier otra.
River y Boca están presentes en sus cientos de hinchas y estarán representados en veintidós jugadores que escribirán otro capítulo de la historia más grande de nuestro fútbol.
Aplausos y fútbol
Poco después de las 16.10, River y Bica dieron rienda suelta al espectáculo desde la cancha en sí. Daniel Vega, el arquero Millonario, fue por lejos el más aplaudido por su hinchada.
Del otro lado, sorprendía la presencia de Martín Palermo con su máscara.
Pero mayor sorpresa causó a iniciativa millonario: River tomó la pelota y fue merodeando, al menos, el área de Roberto Abbondanzieri. El "ole" de sus hinchas bien se hacía notar desde la multitud.
Matías Abelairas primero, para River, e Federico Insúa después, para Boca, tuvieron chances de abrir el marcador. Pero ninguno como la de Ariel Ortega, a los 25 minutos, cuando el polémico penal que pateó fue muy bien atajado por el Pato.
Los aplausos de la hinchada de Boca fueron tapados por el "Ortega Ortega" de los hinchas millonarios, en total aval a su ídolo.
Pero River tendría su revancha minutos después. Marcelo Gallardo puso el 1 a 0 con un tiro libre tan espectacular como sólo él puede anotar. Era, hasta ahí, justicia si se tiene en cuenta que el Millonario fue, en el balance, mucho más que el xeneize hasta entonces.

















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