
Luego de que Marcelo de Bernardis fuera acribillado por delincuentes que acechan en el barrio, comerciantes y vecinos salieron a comprar armas para sentirse protegidos. Una tendencia que alarma
"Les pido que no compren armas, aunque sé que algunos lo están haciendo", había dicho Roberto Castro el cuñado del agente asesinado. Pero Eduardo Fortunato no lo pensó dos veces y un día más tarde de que dos asaltantes mataran de cuatro balazos al policía Marcelo De Bernardis y huyeran en una moto que robaron de su heladería de Caballito, compró una pistola Bersa 9 milímetros y un revólver Taurus calibre 32 para defenderse de los delincuentes en su casa y en su negocio.
Fortunato es el dueño de la heladería Piacere, ubicada en Pedro Goyena y Viel, justo enfrente de la parrilla asaltada hace una semana por dos delincuentes que mataron al agente De Bernardis.
"No soy el único vecino que decidió armarse. Enfrente hay un abogado que se compró una y acá a la vuelta hay tres vecinos armados. La mayoría no se anima a decirlo", aseguró Fortunato a un matutino porteño y añadió: "No me siento Rambo o un loco de la guerra, pero me tuve que armar por la inseguridad. Sólo usaré las armas en caso de que peligre mi vida, la de mi familia, las de mis empleados o de mis clientes".
Según el Registro Nacional de Armas (RENAR), 87.613 porteños (entre particulares, empresas privadas, agencias de seguridad, bancos, entidades oficiales y transportadoras de caudales) están armados y después del conurbano bonaerense es el segundo distrito del país con mayor cantidad de personas armadas.
Asimismo, de una encuesta elaborada hace dos años por el gobierno porteño y la Universidad de San Andrés se desprende que los barrios donde viven más personas armadas contra la inseguridad son Mataderos, Liniers, Versailles, Villa Luro y Floresta.

















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