
Los clientes de la parrilla asaltada el sábado identificaron a uno de los detenidos por el crimen del agente Marcelo De Bernardi. Participó del atraco pero no es el autor material del homicidio. El asesino está identificado y es buscado por la Policía
Se trata de Mariano Carrilo, de 21 años, quien tendría un amplio prontuario delictivo. Ente ellos, figura una infracción a la ley de drogas y robo de automotores.
Fuentes policiales hicieron saber que el detenido había recuperado la libertad en junio, luego de haber sido arrestado por esos hechos.
Respecto del autor material, trascendió que sería un delincuente apodado "Tucu", quien le asestó cinco tiros al uniformado. Ahora, la Policía lo busca en un barrio de emergencia.
El arresto de los sospechosos
Dos ladrones que se movilizaban en una moto fueron detenidos esta madrugada en el barrio porteño de Villa Soldati, tras cometer varios robos. La Policía sospecha serían los mismos que participaron en el asesinato del policía atacado a balazos el sábado pasado frente a una parrilla de Caballito.
Se estima que durante la mañana serán llevados a declarar ante el fiscal Cubas. A continuación, serán sometidos a rueda de reconocimiento ante los testigos del brutal asesinato del uniformado.
El comisario Néstor Rodríguez, vocero de la Policía Federal, confirmó esta madrugada la detención de los delincuentes, que estaban alojados en la comisaría 36 a disposición del juzgado de instrucción 49.
El comisario explicó que "las características físicas de los detenidos, de 18 y 21 años y que tendrían antecedentes delictuales, son similares a la de los que participaron en el asalto a la parilla del barrio de Caballito y del posterior asesinato del policía de nuestra fuerza", el agente Marcelo Di Bernardi.
El crimen
El sábado pasado, tres delincuentes cometieron un robo en una parrilla ubicada en Pedro Goyena y Viel, barrio porteño de Caballito, y tras el mismo fusilaron al policía De Bernardi, quien había acudido al lugar para impedir el ilícito.
Al parecer, De Bernardi fue avisado del robo y se dirigió al local sin pedir refuerzos. Justo en la entrada, se cruzó con uno de los ladrones, que simuló ser un cliente y le dijo estaban asaltando el restaurante. El policía dudó un instante, el suficiente para que el otro malviviente le disparara a quemarropa, dándole un tiro en el chaleco antibalas, dos en el cuello, uno en la cabeza y uno en el abdomen, le robara su arma reglamentaria y huyera.
Luego del crimen, uno de los ladrones huyó en la moto en la que habían llegado, el otro robó una motocicleta de una heladería para escapar, mientras que el tercero corrió hasta un centro evangélico, donde pidió un celular para llamar a otro cómplice.

















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