Una norma obliga ahora a las compañías con resultados operativos negativos a revertir ese signo, como medida tendiente a garantizar la capacidad de pago. Los caminos posibles son capitalizar, bajar costos o subir precios
Debido a un aumento registrado de la cantidad y del costo de los siniestros, y la vigencia de una regulación que no permitirá que las compañías trabajen a pérdida, los precios de las pólizas, sobre todo las del seguro de automóviles, seguirán encareciéndose en buena parte del mercado.
Según algunas fuentes del sector, las subas de precios necesarias para equilibrar los números del mercado rondaría el 20% en promedio, aunque la situación es muy variable según la compañía.
En los últimos años, muchas firmas compensaron pérdidas del negocio con ganancias financieras. Pero una resolución de la Superintendencia de Seguros obliga ahora a las compañías con resultados operativos negativos a revertir ese signo, como medida tendiente a garantizar la capacidad de pago. Los caminos posibles son capitalizar, bajar costos o subir precios.
Según los últimos datos de la Superintendencia de Seguros, de 179 compañías, 98 tuvieron pérdidas al 31 de diciembre último.
La nueva regla de no vender a pérdida fue, por lo general, bien recibida en las empresas.
En medio de las estrategias de ajuste, los jueces camaristas del fuero civil dispusieron en un plenario (un fallo de los integrantes de todas las salas, de cumplimiento obligatorio) que los montos de las sentencias deben ajustarse con la tasa activa de créditos del Banco Nación, del 20% anual, en lugar de la tasa pasiva (ofrecida a los ahorristas), hoy del 9 por ciento.
Los jueces aclararon que no se debe alterar el fin económico buscado, que es reparar un daño y no enriquecer indebidamente a alguien. Eso implica que si el monto del fallo ya tiene implícita una actualización, no habría por qué obligar a usar la tasa activa.
Más allá de la incertidumbre sobre los pasivos, varios activos financieros en poder de las compañías tienen hoy normas especiales de contabilización, ya que, por la crisis financiera, la Superintendencia permitió no registrar la caída de valor de algunas inversiones.
"Tenemos los activos calzados con los pasivos y no iba a haber necesidad de vender esos bonos", explicó Pablo Bianchi, gerente de Finanzas de Zurich a un matutino porteño, quien afirmó que la medida no afecta la capacidad de pago.
Para Alejandro Pavlov, analista de la calificadora de riesgos Moodys, "si bien en una crisis serían razonables medidas excepcionales, alterar los valores en los estados financieros no es lo mejor, porque puede llevar a decisiones equívocas".

















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