
La misión Sunrise permitirá estudiar con mayor detalle el magnetismo solar que incide directamente en la capa de ozono con los consiguientes efectos climáticos
Se trata de la misión Sunrise, perteneciente al programa Long Duration Balloon de la NASA, informó el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial.
Concretamente, uno de los dos instrumentos que componen el gran telescopio embarcado en el globo es el IMaX (Imaging Magnetograph Experiment), de origen español, y es un sistema capaz de obtener mapas bidimensionales de la distribución del campo magnético en el Sol con imágenes de altísima resolución.
El otro instrumento del telescopio es una cámara de alta resolución en el ultravioleta, llamada SUFI, de desarrollo alemán.
Todas las imágenes recogidas por el telescopio permitirán estudiar con mayor detalle el magnetismo solar que incide directamente en la capa de ozono con los consiguientes efectos climáticos.
Conocer mejor la actividad solar permitirá profundizar, entre otras cuestiones, en la comprensión del llamado clima espacial. Es decir, las tormentas solares cuyos efectos, en forma de radiación y partículas energéticas, ponen en peligro los satélites que orbitan la Tierra, provocando fallos en sus comunicaciones.
El reto tecnológico que supone la misión Sunrise en enorme. El lanzamiento del globo, que tiene un diámetro de unos 130 metros, requiere de una gran pericia.
Una vez en vuelo, a 40 kilómetros del suelo, el apuntamiento es esencial para conseguir resolver los 100 kilómetros de la superficie solar requeridos. Ese nivel de precisión equivale a apuntar a una mosca a más de 20 kilómetros de distancia.

















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