
A poco más de dos semanas de los comicios, entre los partidos políticos se corre otra carrera: la de buscar veedores propios. La falta de militantes llevó a que se adquieran avanzadas maneras para reclutar fiscales
Ser fiscal de mesa es un trabajo de unas 12 horas continuas y al que muchos no se quieren exponer. Ante la falta de militantes, los partidos políticos salen en busca de ellos para ocupar los cargos de veedores, a 19 días de las elecciones.
El temor a perder votos lleva a todos, incluso a las agrupaciones grandes como el Acuerdo Cívico y Social que necesitará para estos comicios cerca de 33.000 fiscales para Capital y provincia de Buenos Aires, a buscar extraños en lugar de afiliados.
Por ejemplo, para la ciudad de Buenos Aires se requieren 2.000 fiscales más que en las presidenciales de 2007, ya que se amplió la cantidad de mesas, que pasó de 6.000 a 8.000, con la finalidad de acelerar el escrutinio.
El perfil apropiado al que apuntan para actuar como fiscales es el de los graduados o estudiantes universitarios. Algunos publican avisos por internet. Este es el caso del partido de Pino Solanas o de Aníbal Ibarra.
En la Cámara Electoral hay un instructivo, pero se contrapone con el adoctrinamiento que se imparte desde las agrupaciones. Los partidos dan instrucciones precisas contra picardías por el miedo al fraude, por ejemplo.
También se les pide, como primera consigna, "ubicarse en una posición que le permita no perder de vista la ranura de la urna". Claro está que el control, algo obsesivo (cada 30 electores) para que no falten boletas en el cuarto escuro ocupa el segundo lugar.
Otro de los consejos, según señala hoy el diario Ámbito Financiero, es que los fiscales no firmen los sobres antes de tiempo (se conoce que los presidentes de mesas los hacen firmar por decenas para ganar tiempos) y evitar de este modo irregularidades.

















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