
Ya se presentan como oficiosa primera dama consorte y heredera del Principado. Ambas, dueñas de un escultural cuerpo y de un natural encanto
Charlene Wittstock y Carlota Casiraghi ya se presentan como oficiosa primera dama consorte y heredera del Principado de Mónaco, voluntariamente eclipsados el príncipe Alberto y sus hermanas, las princesas Carolina y Estefanía.
A la espera del anuncio oficial, Carolina y Estefanía, han dejado a la ex nadadora, Charlene Wittstock, representar oficiosamente el papel de primera dama, según publica hoy el portal español ABC.
Carlota, por su parte, la hija de Carolina y Stéfano Cariraghi, ha sido "catapultada" al primer plano de la imaginería popular, como posible heredera.
Las princesas Estefania y Carolina, que encarnaron, en su tiempo, la rutilante imagen popular de Mónaco, comienzan a dejarle los primeros planos a Charlene, siempre escultural, y Carlota, que da una imagen adolescente, siempre víctima de los lujos que llegan con la madurez última.
El dúo Charlene-Carlota funciona con gloriosa eficacia. La princesa heredera posee el encanto de las adolescentes en el umbral de una juventud dorada. La primera dama consorte quizá ha perdido el aura deportivo para ganar una elegancia de lujo principesco.
Escoltándolas, el príncipe Alberto ha ganado la placidez de la madurez definitiva, insensible a las premuras juveniles por los matrimonios rápidos y fulgurantes.
La boda Alberto - Charlene ya es un asunto de Estado.

















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