
Tras la humillante caída ante Huracán por 4 a 0, una fuerte custodia policial se dispuso en la casa del presidente Aguilar en Villa Urquiza ante una posible protesta de los hinchas. El calvario deportivo y el desorden institucional adelantarían el calendario electoral del club, que marca votar en diciembre La situación que vive River de hace un tiempo a esta parte se traduce en caos. De todo tipo: institucional, deportivo, social e histórico.
No corren buenos tiempos en Núñez y los hinchas, hartos de tanto revés, se encolumnan bajo la bandera del "que se vayan todos", solución poco probable en un club en el que lo turbio corre como moneda corriente, pero que aún le da de comer a varios.
En ese marco, cada mal paso deportivo se convierte en un fracaso, cada jugador que pasa mal una pelota se carga el mote de aquel al que "le pesa la camiseta", cada técnico es una rata de laboratorio a la que, tarde o temprano terminarán sacrificando, y la dirigencia, enquistada, no parece responsabilizarse ante tanto deficit.
La humillante eliminación de la Copa Libertadores ante San Lorenzo en 2008, despertó el rechazo altizonante de la mayoría de la parcialidad riverplatense, que luego se agudizó con el último puesto en el Torneo Apertura 2008.
En 2009, parecía, todo sería mejor porque, tal vez, no habría lugar para nada peor, pero el fondo tendría guardado aún más lugar para un equipo que refleja la incapacidad de una dirigencia que se equivoca en cada decisión que toma: desde contratos de jugadores esquivos a la significancia deportiva del club, pasando por contínuas irregularidades con ventas, traspasos y compras, hasta la permanente búsqueda de técnicos "mágicos", que poco del famoso paladar conocen como para intentar el despegue.
Nada sería tan malo si los resultados acompañaran, pero la actual situación de River no hace más que reflejar la ineptitud, incapacidad e irresponsabilidad de un grupo de dirigentes y jugadores a los que el Club Atlético River Plate, les queda definitivamente grande.

















No hay comentarios:
Publicar un comentario