
En el primer cuatrimestre de 2009 acusaron una retracción de 22 por ciento. Sin embargo, casi una decena de actividades lograron superar el monto de divisas que generaron un año atrás, pese a la baja de los precios internacionales
La profundización de la crisis mundial, al extenderse a la actividad productiva los efectos del derrumbe de las plazas financieras que provocó la explosión de la “burbuja” inmobiliaria al caer en default los denominados créditos subprime, llevó a una singular contracción del comercio entre los países.
Sin embargo, entre enero y abril el Indec detectó que nueve sectores pudieron superar, algunos en forma significativa, los niveles de ventas al resto del mundo que tuvieron en similar tramo del año anterior, entre los que se cuentan productores primarios, manufacturas de origen agropecuario, manufacturas de origen industrial y también energía eléctrica.
En el primer grupo se ubicaron las exportaciones de semillas de girasol que saltaron de 14 a 26 millones de dólares, y las de miel natural, que pasaron de u$s55 a 61 M, acusando sendos aumentos de 85,7 y 10,9 por ciento.
Entre las MOA, que en forma agregada se incrementaron 4%, sobresalieron las harinas y pellets de la extracción de aceite de soja, con suba de u$s409 M, equivalente a una suba de 20,5%, al totalizar u$s2.448 M. También repuntaron las divisas generadas por los despachos de carne vacuna deshuesada, con alza de 27% al sumar u$s202 M, de langostinos y camarones 53% a u$s55 M, preparaciones y conservas de carne bovina 37% a u$s66 M y las de vinos que treparon a u$s167 M, se elevaron 12 por ciento.
Sólo un rubro entre las MOI pudo superar el monto de operaciones del año anterior. Fue el caso de las exportaciones de productos laminados plano de hierro y acero, que se expandieron 160% al sumar u$s109 millones.
También se destacó en el período la venta al exterior de energía eléctrica, habida cuenta de que, con u$s114 M, experimentó un incremento de 50 por ciento.
Cambio de escenario
Las previsiones que comienzan a elaborar diversos economistas internacionales, en cuanto a que lo peor de la crisis internacional estaría llegando a su fin y que hacia delante comienza a percibirse un gradual repunte de la actividad, podrían determinar que en el segundo semestre se agreguen otros sectores con desempeño positivo en sus exportaciones.
A esa dirección también podría contribuir el sostenimiento de la actual política cambiaria del Banco Central, que consistió en dejar caer el valor del peso, a tono con la inflación real, y el punto de inflexión que parecen haber tocado los precios de los commodities que más exporta la Argentina.
Sin embargo, también se requeriría mayor flexibilidad por parte del Gobierno nacional, a través del levantamiento de las restricciones que persisten en diversos rubros, como carnes, lácteos, trigo, etc., porque al limitar el horizonte de los negocios impide encarar gestiones para ganar mercados.

















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