
El comisario Sebastián Seggio reveló en Radio 10 que están trabajando "con firmeza" para dar con quien "filtró" datos precisos de los ex policías. Sabían que los custodios paraban en ese puesto y que los lunes buscaban la recaudación
Se sabía que la Policía apuntaba a que hubo una inteligencia previa para el asalto y masacre de los dos ex policías Juan Carlos Rojo y Omar Navarrete frente al Jardín Japonés. Pero esta mañana, el comisario inspector Seggio confirmó que se está trabajando con firmeza para saber quién aportó datos precisos de los movimientos de los custodios.
“No fue un hecho al voleo. La banda contaba con datos de un entregador”, dijo una fuente policial citada por Clarín. Es que los criminales sabían que los lunes recolectaban la recaudación del fin de semana de varios locales de la heladería Pérsicco.
A su vez, la banda tenía conocimiento que Rojo y Navarrete eran clientes habituales de ese puesto de café ubicado en Avenida Berro y Casares.
Cómo fueron los hechos
Fuentes policiales dijeron que los delincuentes huyeron del lugar con unos 20 mil pesos que los policías habían recolectado de dos locales de la cadena de heladerías Pérsicco, y aseguraron que antes de escapar le robaron la pistola a uno de los asesinados.
Al momento del asalto, los suboficiales se habían detenido a tomar un café en un puesto callejero y el cafetero que los atendía se asustó, intentó huir y fue atropellado por un auto, por lo que debió ser hospitalizado aunque con lesiones leves.
El comisario inspector Sebastián Seggio, del Departamento de Comunicación Social de la Policía Federal, informó que el hecho ocurrió a las 8:35 en la calle Alfredo Berro, entre Casares y Sarmiento, a 20 metros del Jardín Japonés y frente al ingreso principal del Club de Amigos.
Los dos ex policías iban a bordo de una camioneta Peugeot Partner blanca de la empresa General Sweet, a la que pertenecen las heladerías Pérsicco, ya que trabajaban como recaudadores de esa firma.
Rojo y Navarrete habían iniciado la jornada muy temprano, ya que primero concurrieron a la heladería ubicada frente al Parque Rivadavia, en Caballito, y luego se dirigieron a la sucursal de Cabello y Salguero, en Palermo.
Se cree que en ambos lugares retiraron unos 14 monederos cerrados con precintos plásticos con más de 30 mil pesos producto de las ventas del fin de semana de ambas sucursales, tras lo cual, se dirigieron a tomar un café en Berro y Casares.
Varios testigos dijeron que los policías acostumbraban a desayunar en ese puesto y habían entablado una amistad con el cafetero.
En ese momento, un Volkswagen Bora color celeste frenó de golpe y descendieron dos hombres armados quienes, aparentemente amenazaron a los policías y les dijeron que se trataba de un robo.
Ante esa situación, la sospecha de los investigadores es que uno de los dos policías extrajo un arma de fuego con intenciones de defenderse y en ese momento fueron acribillados. "Todavía no sabemos si alcanzó a disparar su arma para defenderse. Lo que sí sabemos es que el otro policía ni siquiera alcanzó a desenfundar su arma", dijo a Télam un jefe policial.
Los investigadores dijeron que, a simple vista, se contabilizaron entre seis y ocho orificios de bala en los cuerpos de Rojo y de Navarrete, quienes murieron en el acto.
En tanto, los ladrones rompieron el vidrio de la camioneta Partner y robaron varios monederos con unos 20 mil pesos, pero dejaron en el interior "cuatro o cinco monederos más con casi 10 mil pesos".
Además, se llevaron el arma de uno de los dos policías, la cual no fue hallada en el lugar.
El cafetero que estaba a cargo del puesto se asustó ante la situación e intentó escapar corriendo, pero fue atropellado por un auto que pasaba por el lugar, cuyo conductor luego lo llevó herido al hospital Fernández.

















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