
La albanesa Mrike Rrucaj fue herida de un disparo durante un tiroteo en 1997, cuando dormía. Pensó que no el proyectil había pasado de lado, sin dejar rastro en la zona.
Mrike Rrucaj relató que fue tiroteada mientras dormía en 1997 cuando el país balcánico estaba sumido en la anarquía y el caos durante las protestas contra los fraudes piramidales, pero un médico le dijo que la bala había salido. En ese momento muchos albaneses disparaban al aire para mostrar su frustración.
"Estaba cubierta de sangre y pensé que me habían matado", relata Rrucaj sobre el incidente 1997. "El médico del hospital dijo que la bala había entrado y salido y me limpió la herida. Tenía 28 años y no sentí nada en los 12 siguientes".
Sin embargo, hace una semana se desmayó del dolor cuando giró el cuello y una radiografía reveló la presencia de la bala, de 2,8 centímetros.
“Lo asombroso del caso no es la operación, sino el hecho de que la tuvo 12 años en la cabeza sin saberlo", dijo Fatos Olldashi, neurocirujano jefe del hospital militar de Albania.
El médico no culpó a su compañero de no prestar más atención en 1997, cuando entre 2.000 y 3.000 personas fallecieron.

















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