
A la renuncia de Miguel Ángel Russo y a la inminente "limpieza" del plantel se sumaría la salida del empresario como inversor del club. El presidente, Rafael Savino, admitió que está "dolido"
"El último que apague la luz", dirá el que se quede en este San Lorenzo que se cae a pedazos luego de consumado el fracaso por la eliminación de la Copa Libertadores de América.
Miguel Ángel Russo ya dejó de ser el entrenador y, según trascendió en las últimas horas, ni siquiera se presentará a la próxima práctica del plantel. En el ambiente azulgrana también dan por descontado que varios jugadores dejarán el club cuando venzan sus contratos en junio.
Lo que no estaba en los papeles era el posible alejamiento de Marcelo Tinelli, la cara más visible del grupo inversor de San Lorenzo, cuya principal tarea fue la de armar un plantel para concretar el sueño más postergado de los hinchas: ganar la Copa Libertadores.
El sueño se acabó demasiado pronto, cuando todavía resta una fecha para cerrar la fase de grupos, y el desgaste de semejante fracaso provocaría la salida del empresario y conductor televisivo.
Si bien toma parte de las reuniones de comisión directiva, Tinelli no ocupa ningún cargo en el club, y el último cortocircuito lo vivió cuando, tras una larga cumbre, se decidió la continuidad de Russo. Si hubiera sido por él, ese ciclo habría terminado antes del golpe de nocaut, anoche en México.
El presidente Rafael Savino intentó esquivar el tema en diálogo con Radio Del Plata, aduciendo que se reunirá con Tinelli en las próximas horas, aunque aclaró: "Si yo estoy dolido, él debe estar peor".
Luego de reconocer que "quisiera que Tinelli sea el presidente del club", Savino, quien en las últimas semanas tuvo algunas complicaciones de salud, aclaró que por el momento no se tomará licencia, aunque admitió que sufre "el desgaste" provocado por la tensa situación que se vive en la institución de Boedo.

















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