
Tienen pensado dar silbatos a las mujeres e instalar alarmas callejeras. Además, entregarán señaladores con los teléfonos de la Comisaría 35. La Policía Federal dijo que reforzará la seguridad en la zona, pero eso no conforma a los vecinos Luego de conocerse la violación de una joven de 17 años en el barrio porteño de Núñez ayer, la segunda en ocho días, los vecinos de la zona decidieron organizarse para prevenirlas, a punto tal que tienen pensado poner alarmas callejeras y repartir silbatos entre las mujeres de la zona para que los utilicen cuando se vean amenazadas. Además, repartirán señaladores a jóvenes estudiantes y a mujeres con los números telefónicos de la Comisaría 35° y de las mujeres policías que patrullan el barrio.
Así lo señaló Liliana D'Aloia, de Alerta Vecinos de Núñez, quien dijo: "Ahora estamos evaluando repartir silbatos a las mujeres e instalar alarmas callejeras, que se activan con controles remotos. La idea es que haya uno por casa. Por el momento, les decimos a las chicas que no anden solas".
Estas medidas -según explican- van más allá de la decisión de la Policía Federal de reforzar la seguridad en la zona, indicó D'Aloia, quien opinó: "No nos alcanza con que pongan más policías, tenemos que actuar los vecinos en la prevención".
Por su parte, Juan Aníbal Gómez, del Foro de Seguridad Urbana en Redes, se quejó: "Primero reforzaron la seguridad luego del crimen de Lucila, también después de que Claudio Álvarez matara y violara a Elsa Escobar y abusara de su hija en 2005. Ahora vuelve a pasar lo mismo".
"La mayoría de los policías vigilan mientras bancos, restaurantes y comercios están abiertos, pero durante la noche no queda casi ninguno. Ahora estamos peor que cuando mataron a Lucila" Yaconis, abusada y asesinada en la misma zona, indicó D'Aloia.
La inseguridad, pese a la tecnología
Luego de la violación de Elsa Escobar y del abuso de la hija de ésta, en 2005, a manos de Claudio Álvarez, se instalaron cámaras en las estaciones Rivadavia y Núñez. Las tres que se encuentran en la primera dependen del gobierno de la ciudad de Buenos Aires y funcionan perfectamente; sin embargo, las siete restantes, dependientes del gobierno nacional y de la Policía Federal, no funcionan con normalidad.
Afortunadamente, las que sí funcionan fueron las que pudieron captar la aberrante violación que sufrió hace ocho días una joven en la estación Rivadavia. Se sabe que si hubiera ocurrido en otro lugar no habría pistas que seguir sobre el hecho, publicó el diario Clarín.

















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