
Al heptacampeón mundial lo acusaron de ser el responsable del desastre de Ferrari en el inicio de la temporada. En Malasia, el equipo puso gomas de lluvia antes de que cayera agua
A Michael Schumacher no le va tan bien en su tarea de "asesor" de Ferrari como cuando "volaba" dentro de las pistas bajo el buzo de piloto: los malos resultados de la "scudería" en el inicio de la temporada 2009 lo pusieron en el ojo de la tormenta.La estrategia del equipo italiano en Malasia fue realmente una ingenuidad. El haber puesto gomas de lluvia cuando todavía no había empezado a caer agua dejó sin posibilidades a sus pilotos. "Ahí acabó mi carrera", reconoció, contundente, Kimi Raikkonen.Hasta el piloto de pruebas de Brawn GP, Alex Wurz, se sumó a las críticas: "Esto me ha recordado a cuando apuestas en un casino".El director de Ferrari, Stefano Domenicali, asumió que el equipo "necesita cambiar de mentalidad", aunque se negó a señalar a Schumacher como uno de los responsables. El alemán también esquivó el tema. "No quiero responder a eso. Se trata de un asunto interno", dijo, sin evitar que todos lo señalen como el verdadero culpable.

















No hay comentarios:
Publicar un comentario