
Vencía con goles de Cabral y Falcao, pero Capurro y Prediger, éste último a los 47 del complemento, le ahogaron el festejo. Los de Núñez, que jugaron todo el segundo tiempo con uno más, mostraron signos vitales, que igual no le alcanzaron para ganar
River, hundido en una de las peores crisis de su historia, apenas tuvo espasmos del síntoma de recuperación que intenta encontrar.
Cuando parecía tener la mejor de las pócimas para dejar atrás la ceguera de fútbol que lo acució en el segundo semestre de 2008 y que tenía forma de goles, la ilusión se estiró hasta los 47 del segundo tiempo, cuando la realidad lejana de triunfos volvió a cernirse sobre el Estadio Monumental.
Fue empate finalmente, cuando el derechazo de Prediger se clavó en el ángulo derecho de Ojeda, cuando parecía que los dos goles de River, a pesar del descuento de Capurro, con un golazo de zurda, eran suficientes para intentar sacarle a este enfermo terminal, el respirador artificial.
Pero no, ahí estuvo una vez más el River de siempre, que no perdió, pero tampoco ganó, en su noveno partido consecutivo sin victorias.
La pantalla de alegría se inició a los 12 del complemento cuando Mauro Rosales, de buen desempeño, pateó un tiro de esquina desde la izquierda que Cabral, conectó de cabeza en el centro del área para gritar desaforado su gol de la gesta del 1 a 0 parcial, cuando aun faltaban más de 15 minutos por jugar: para River, mucho más que una eternidad.
Pero a los 24 de esa etapa Radamel Falcao, el colombiano de los rezos, fue el autor del segundo gol de River, de la esperanza pisoteada, de la bocanada de aire en un ambiente viciado de derrotas, de la victoria que parecía llegar, de un triunfo que fue apenas una ilusión de minutos.
Porque en ese minuto los de Gorosito sacaron provecho de la banda que mejor aprovecharon durante todo el partido, la derecha, en un jugada donde participaron Paulo Ferrari, Augusto Fernández y Mauro Rosales, quien habilitó a Falcao, que en soledad definió sólo, sin arquero, sin resistencia, con el alma, con deseos de "volver a ser" al que se sumó todo River, que a esa altura creía que la tranquilidad de explicaba con el 2 a 0.
Todo parecía ideal, porque ese segundo tanto llegó a través de una jugada colectiva que también resultó de aliciente en un equipo que no hilbanaba triangulaciones o toques cortos, con precisión, con sentido, desde hacía mucho tiempo.
Pero tampoco sería tan fácil la vida de un equipo que aun debe aprender a cuidar resultados. A los 32 del segundo tiempo, el meidocampista Alejandro Capurro sacó de algún lugar que todavía no se explica un zurdazo que dejó en evidencia las flaquezas que River tiene en todas sus líneas; esta vez, en la falta de tacto del arquero Ojeda para sacar una pelota que si no vistiera la camiseta de la banda, hubiese sacado.
Fue el descuento, el 2 a 1 que recordó que no hay camino por recorrer para River, sino por recuperar. El susto fue terror ya, a los 47 del segundo tiempo que Colón jugó, en su totalidad, con un futbolista menos producto de la expulsión de Pablo Aguilar, a los 44 de la primera parte por una feroz entrada sovre Diego Buonanotte.
A esa altura, Prediger, como Capurro pero con la otra pierna, sacó un derechazo que se coló en el ángulo de un Ojeda impotente ante disparos que fueron mortales, y que determinaron el 2 a 2 final.
El equipo de Gorosito sigue siendo en estos momentos una especie de enfermo que está al borde de la muerte, pero que una nueva medicina llamada Clausura '09, resulta como la mayor esperanza de vida, aunque su primera aplicación no haya dado el resultado esperado.
Formaciones iniciales:
River: Juan Ojeda; Paulo Ferrari, Gustavo Cabral, Nicolás Sánchez y Cristian Villagra; Augusto Fernández, Oscar Ahumada y Matías Abelairas; Diego Buonanotte; Mauro Rosales y Radamel Falcao García. DT: Néstor Gorosito.
Colón: Diego Pozo; Alexis Ferrero, Pablo Aguilar y Mauricio Mansilla; Diego Chitzoff, Alejandro Capurro, Pablo Garnier, Germán Rivarola y Nicolás Torres; Fabián Castillo y Esteban Fuertes. DT: Antonio Mohamed.
Árbitro: Alejandro Sabino.

















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