
El presidente de la Agencia Mundial Antidoping (AMA), John Fahey, recordó al norteamericano que aún puede despejar las dudas que penden sobre él accediendo al análisis retroactivo de sus muestras del Tour de France de 1999
"Si hay un signo de interrogación colgando sobre él, hay un modo con el que podría resolverlo: las muestras que fueron objeto de tantos rumores todavía pueden ser analizadas", dijo el australiano en una entrevista con dpa. "Pero eso requiere su permiso y se negó a darlo", aseguró.
En 2005, poco después de que el ciclista norteamericano se retirara, el periódico L'Equipe publicó que un análisis retrospectivo de muestras de orina tomadas al corredor en el Tour de 1999 había detectado restos de EPO.
El norteamericano siempre negó haberse dopado y cuestionó los métodos del laboratorio parisino donde se realizaron los análisis, Chatenay-Malabry. Tras conocerse su intención de regresar al ciclismo, la Agencia Francesa de Lucha contra el Doping (AFLD) propuso a Armstrong volver a analizar aquellas muestras con representantes del deportista presentes.
Armstrong se negó alegando que no podía confiar en que las muestras hayan sido bien conservadas.
"No obstante, actualmente no hay nada pendiente contra Armstrong", precisó Fahey. "Si él elige no entrar en el proceso para liberar para su análisis esas muestras que fueron tomadas hace unos años, entonces es asunto suyo. Él debe defender su postura", aseveró.
El norteamericano, siete veces ganador del Tour, regresó al ciclismo esta temporada tras tres años y medio retirado, y anunció que se sometería al mayor programa de control antidoping de la historia, dirigido por el experto norteamericano Don Catlin.
Sin embargo, el programa se abandonó antes de empezar por problemas logísticos y económicos, según alegaron ambas partes.
"Eso es asunto suyo", dijo Fahey sobre el programa privado de Armstrong. "No haré comentarios sobre si está bien o mal. Yo apoyo el programa que el deporte se dio a sí mismo".
"Hay un código. Cada deporte tiene la responsabilidad de cumplir con ese código. Los individuos pueden hacer lo que deseen", concluyó.
En 2005, poco después de que el ciclista norteamericano se retirara, el periódico L'Equipe publicó que un análisis retrospectivo de muestras de orina tomadas al corredor en el Tour de 1999 había detectado restos de EPO.
El norteamericano siempre negó haberse dopado y cuestionó los métodos del laboratorio parisino donde se realizaron los análisis, Chatenay-Malabry. Tras conocerse su intención de regresar al ciclismo, la Agencia Francesa de Lucha contra el Doping (AFLD) propuso a Armstrong volver a analizar aquellas muestras con representantes del deportista presentes.
Armstrong se negó alegando que no podía confiar en que las muestras hayan sido bien conservadas.
"No obstante, actualmente no hay nada pendiente contra Armstrong", precisó Fahey. "Si él elige no entrar en el proceso para liberar para su análisis esas muestras que fueron tomadas hace unos años, entonces es asunto suyo. Él debe defender su postura", aseveró.
El norteamericano, siete veces ganador del Tour, regresó al ciclismo esta temporada tras tres años y medio retirado, y anunció que se sometería al mayor programa de control antidoping de la historia, dirigido por el experto norteamericano Don Catlin.
Sin embargo, el programa se abandonó antes de empezar por problemas logísticos y económicos, según alegaron ambas partes.
"Eso es asunto suyo", dijo Fahey sobre el programa privado de Armstrong. "No haré comentarios sobre si está bien o mal. Yo apoyo el programa que el deporte se dio a sí mismo".
"Hay un código. Cada deporte tiene la responsabilidad de cumplir con ese código. Los individuos pueden hacer lo que deseen", concluyó.
Fuente: DPA

















No hay comentarios:
Publicar un comentario