
La actitud del arquero Nelson Ibáñez de solidarizarse con su colega Cristian Lucchetti en un partido disputado el sábado, en Mendoza, levantó polémica en el ambiente del fútbol
El arquero de Godoy Cruz, Nelson Ibáñez, tomó una decisión que pocas veces un espectador puede ver en una cancha de fútbol: se solidarizó con un colega (Cristian Lucchetti, de Banfield) evitando sacar provecho de una situación favorable para su equipo.
El hecho ocurrió el último sábado, en el estadio Malvinas Argentinas, de Mendoza, durante el encuentro que disputaron Godoy Cruz y Banfield. El marcador estaba igualado a uno cuando, en los minutos finales, el árbitro Pablo Lunati señaló penal para los visitantes y Lucchetti, como acostumbra, cruzó el campo de juego para ejecutar la falta.
Ibáñez detuvo el disparo pero, lejos de apurarse a sacar para que sus compañeros intentaran marcar el gol mientras "El Laucha" volvía a su arco, lo esperó a que llegara y recién ahí puso la pelota en juego.
"No apuré el contragolpe por una cuestión de códigos. Una vez se lo vi hacer a Carrizo, después de atajarle un penal a Saja y me gustó el gesto. Me puse en su lugar y esperé a que llegara al arco", explicó el guardavallas mendocino luego del partido.
El gesto fue celebrado y criticado de acuerdo a quienes lo entendieron como nobleza o ingenuidad. Los espectadores neutrales, en su mayoría, tomaron partido por Ibáñez, destacando sus códigos y caballerosidad; en Godoy Cruz, equipo que pelea el descenso y que, en definitiva, pudo perder el partido si Banfield convertía el penal, quedaron con un sabor agridulce.
El arquero de Banfield valoró la actitud de su rival. "Le agradezco que no haya jugado rápido. Si lo hacía, me iba a complicar muchísimo", explicó, según declaraciones que reproduce el diario Crítica de la Argentina.
En cambio, el entrenador del equipo mendocino, Diego Cocca, no tuvo problemas en admitir su desacuerdo: "No comparto lo que hizo, yo en todo momento tengo el deseo de ganar. Pero lo que sintió él es respetable".
Su compañero Jorge Carranza, quien atajará el domingo ante San Lorenzo por la suspensión de Ibáñez (llegó a cinco amarillas), se dirigió en la misma dirección. "Yo hubiese sacado rápido porque me querían hacer un gol a mí. Hay códigos que son importantes y otros no. Respeto cada decisión, pero yo hubiese salido rápido", comentó, según el diario Los Andes.
La polémica podrá resurgir si a mitad de año Godoy Cruz pierde la categoría. Mientras tanto, quedan algunos detalles e interrogantes en el tintero: que Ibáñez sacara rápido no garantizaba que sus compañeros convirtieran el gol; si lo hacía, hubiera podido sacar provecho sin hacer trampa; si Lunati hacía valer el reglamento y cobraba tiro libre por la demora de seis segundos, ¿los de Banfield la hubieran tirado afuera?
El arquero de Godoy Cruz, Nelson Ibáñez, tomó una decisión que pocas veces un espectador puede ver en una cancha de fútbol: se solidarizó con un colega (Cristian Lucchetti, de Banfield) evitando sacar provecho de una situación favorable para su equipo.
El hecho ocurrió el último sábado, en el estadio Malvinas Argentinas, de Mendoza, durante el encuentro que disputaron Godoy Cruz y Banfield. El marcador estaba igualado a uno cuando, en los minutos finales, el árbitro Pablo Lunati señaló penal para los visitantes y Lucchetti, como acostumbra, cruzó el campo de juego para ejecutar la falta.
Ibáñez detuvo el disparo pero, lejos de apurarse a sacar para que sus compañeros intentaran marcar el gol mientras "El Laucha" volvía a su arco, lo esperó a que llegara y recién ahí puso la pelota en juego.
"No apuré el contragolpe por una cuestión de códigos. Una vez se lo vi hacer a Carrizo, después de atajarle un penal a Saja y me gustó el gesto. Me puse en su lugar y esperé a que llegara al arco", explicó el guardavallas mendocino luego del partido.
El gesto fue celebrado y criticado de acuerdo a quienes lo entendieron como nobleza o ingenuidad. Los espectadores neutrales, en su mayoría, tomaron partido por Ibáñez, destacando sus códigos y caballerosidad; en Godoy Cruz, equipo que pelea el descenso y que, en definitiva, pudo perder el partido si Banfield convertía el penal, quedaron con un sabor agridulce.
El arquero de Banfield valoró la actitud de su rival. "Le agradezco que no haya jugado rápido. Si lo hacía, me iba a complicar muchísimo", explicó, según declaraciones que reproduce el diario Crítica de la Argentina.
En cambio, el entrenador del equipo mendocino, Diego Cocca, no tuvo problemas en admitir su desacuerdo: "No comparto lo que hizo, yo en todo momento tengo el deseo de ganar. Pero lo que sintió él es respetable".
Su compañero Jorge Carranza, quien atajará el domingo ante San Lorenzo por la suspensión de Ibáñez (llegó a cinco amarillas), se dirigió en la misma dirección. "Yo hubiese sacado rápido porque me querían hacer un gol a mí. Hay códigos que son importantes y otros no. Respeto cada decisión, pero yo hubiese salido rápido", comentó, según el diario Los Andes.
La polémica podrá resurgir si a mitad de año Godoy Cruz pierde la categoría. Mientras tanto, quedan algunos detalles e interrogantes en el tintero: que Ibáñez sacara rápido no garantizaba que sus compañeros convirtieran el gol; si lo hacía, hubiera podido sacar provecho sin hacer trampa; si Lunati hacía valer el reglamento y cobraba tiro libre por la demora de seis segundos, ¿los de Banfield la hubieran tirado afuera?

















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