
La joven odontóloga Mariela Frydman
El Tribunal Oral 5 fue designado para realizar el proceso contra los dos pintores acusados del homicidio de Mariela Frydman. De ser hallados culpables, podrían purgar una pena de reclusión o prisión perpetua
La jueza de instrucción María Gabriela Lanz elevó a juicio la causa en la que están imputados por "homicidio agravado" los pintores Carlos Adán Duarte y Maximino Barrios Mereles.
Según el auto de elevación a juicio, los paraguayos intentaron robar en el departamento de Frydman el 26 de noviembre de 2007, pero fueron sorprendidos por la dueña de casa, a quien -una vez descubiertos- maniataron y asesinaron a puñaladas.
La Justicia investigó a María José Muñoz, una joven que practica boxeo, hija del encargado del edificio, quien ocupa la unidad vecina a la de la víctima. Las sospechas se centraban en una supuesta relación afectiva entre ambas, pero la investigación llegó a un punto muerto y la jueza Lanz la sobreseyó.
En cambio, los dos pintores quedaron involucrados por la utilización de teléfonos celulares cuyos "chips" identificatorios pertenecían a la víctima, por un presunto intento de salida del país poco después de los hechos y porque subrepticiamente dejaron de trabajar en el edificio, argumentando excusas que no fueron creídas por la Justicia.
Ambos están acusados de "homicidio agravado criminis causa", es decir aquel que se comete para ocultar otro delito, en este caso un robo.
Esa figura penal contempla penas de reclusión o prisión perpetua en caso de que los pintores sean hallados culpables.
El Tribunal Oral en lo Criminal 5, integrado por los jueces Fátima Ruiz López, Adrián Pérez Lance y Rafael Oliden, aún no fijó fecha para el debate.
Según el auto de elevación a juicio, los paraguayos intentaron robar en el departamento de Frydman el 26 de noviembre de 2007, pero fueron sorprendidos por la dueña de casa, a quien -una vez descubiertos- maniataron y asesinaron a puñaladas.
La Justicia investigó a María José Muñoz, una joven que practica boxeo, hija del encargado del edificio, quien ocupa la unidad vecina a la de la víctima. Las sospechas se centraban en una supuesta relación afectiva entre ambas, pero la investigación llegó a un punto muerto y la jueza Lanz la sobreseyó.
En cambio, los dos pintores quedaron involucrados por la utilización de teléfonos celulares cuyos "chips" identificatorios pertenecían a la víctima, por un presunto intento de salida del país poco después de los hechos y porque subrepticiamente dejaron de trabajar en el edificio, argumentando excusas que no fueron creídas por la Justicia.
Ambos están acusados de "homicidio agravado criminis causa", es decir aquel que se comete para ocultar otro delito, en este caso un robo.
Esa figura penal contempla penas de reclusión o prisión perpetua en caso de que los pintores sean hallados culpables.
El Tribunal Oral en lo Criminal 5, integrado por los jueces Fátima Ruiz López, Adrián Pérez Lance y Rafael Oliden, aún no fijó fecha para el debate.
Fuente: DyN

















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