
En tiempos difíciles aumentan el número de científicos, el de publicaciones y el de solicitudes de patentes, pero hace falta el aporte privado
Un informe elaborado anualmente por la Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología del Programa de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo, y el Observatorio Iberoamericano de Ciencia, Tecnología e Innovación, perteneciente al Centro de Altos Estudios Universitarios de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura señala que a pesar de la crisis el 2008 arrojó un balance positivo para la ciencia de la Argentina y del resto de Latinoamérica.El estudio destaca que hubo un aumento en todos los indicadores en crecimiento ya sea inversión, recursos humanos, publicaciones o patentes por lo que se consolida un período de expansión de alrededor de seis años.
Especialistas advierten que aunque la inversión en ciencia crece en forma despareja, otros indicadores -como el aumento de recursos humanos dedicados a actividades científico-tecnológicas, o el de publicaciones en revistas de primer nivel internacional- dejan entrever un panorama alentador.
Y aunque no con el impulso de Brasil, la producción científica local medida por las publicaciones en revistas internacionales también creció vigorosamente: en la última década ya que pasó de 4262 a 5935 en el SCI; de 1994 a 2669, en la base Pascal, y de 658 a 1426, en Compendex.
Después de los años malos» y luego de la crisis de 2001, los científicos encontraron un clima que les permitió trabajar tranquilos y recuperar el entusiasmo. Otro dato positivo es el retorno de investigadores, que ya superan los 600.
Otra de las noticias auspiciosas que deja 2008 es el excelente momento por el que está pasando el Conicet, que está consolidándose y continúa creciendo a razón de más de 2000 investigadores por año.
Asimismo es novedoso en la actividad científico-tecnológica de la región, el tema del patentamiento. El número de patentes es uno de los indicadores utilizados para medir los resultados de los sistemas de innovación y desarrollo, pero como tradicionalmente la investigación en América latina se hacía en ámbitos académicos no había tradición de patentamiento. En el país, el Conicet es la institución, entre las públicas y las privadas, que más número de patentes solicitó.
Las propias universidades tomaron conciencia de que tienen que alentar el patentamiento, y ahora hay incluso argentinos que están patentando en los grandes mercados, lo que significa que tienen esperanzas de que sus desarrollos sean competitivos en el plano internacional según informa el diario La Nación.
Sin embargo y dentro de este panorama subsiste lamentablemente un dato negativo que es la falta de inversión privada. Brasil encontró una manera de estimularla a través de las concesiones de explotación de servicios públicos. En la Argentina estamos atrasados, igual que el resto de América latina.

















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