
Los especialistas explican que se imponen entre los jóvenes como "algo que hay que vivir", aunque sólo dure unos días. La piel bronceada, la música y las despreocupaciones hacen lo suyo
Muchas personas se van de vacaciones con la esperanza de vivir un romance fugaz. Los especialistas aseguran que, desde el principio, se establecen reglas que no van más allá los días que dura el descanso.Está impuesto entre los jóvenes como "algo que hay que vivir" aunque sólo dure unos días. Son efímeros, pero nadie los cuestiona, prefieren vivirlos con intensidad."Con la energía del sol, las actividades recreativas que estimulan la segregación de feromonas, endorfinas y serotoninas (sustancias químicas que propician la alegría y el placer) se encienden las llamas de la pasión y se busca, con más fervor, relaciones o contactos sexuales”, explica a La Gaceta Mileva Pavicich, sexóloga."Las personas atraviesan un estado de aburrimiento general y es por eso que llegan a las vacaciones con la necesidad de que suceda algo", explicó Osvaldo Aiziczon, psicólogo.Todos estos ingredientes condimentan un ambiente propicio para el goce. Muy diferente del resto del año, en el que se debe convivir con situaciones estresantes, con jefes malhumorados o con las exigencias del estudio."Tanto hombres como mujeres apelan a los amores furtivos de verano para satisfacer su apetito sexual y no desean más que eso, vivir el momento, no comprometerse, no tener que decir te amo, se vivencia entonces la sexualidad sin el vínculo", comentó Pavicich.La mujeres se animan igual que los varones: miran sin disimular, se acercan, inician una conversación. "Es fácil y todo indica que hay cada vez más aceptación social hacia esta conducta. Las mujeres no quieren quedarse afuera y juegan con las mismas reglas que ellos; cuanto más jóvenes, menos límites", dijo la sexóloga.Pero este romance, desde su inicio, viene con fecha de vencimiento en la mayoría de los casos. "Son muchas las consultas a causa de los deslices que dejan muchas veces huellas y heridas difíciles de sanar. Reconstruir un vínculo luego de la desilusión y la pérdida de confianza no siempre se logra", explicó Pavicich.

















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