
El coleccionista iraní Farhad Hakimzadeh fue condenado a dos años de prisión en Gran Bretaña por ese delito cometido en prestigiosas bibliotecas. Es escritor y con su fortuna puede comprar ediciones enteras
El robo de páginas de libros antiguos se produjo en dos de las más prestigiosas bibliotecas públicas del mundo: la Biblioteca Británica, de Londres, y la Bodleian, de Oxford.
Farhad Hakimzadeh, de 60 años, empresario y hombre de negocios con pasaporte estadounidense, que estudió en la Universidad de Harvard y estuvo al frente de la Heritage Foundation, fue condenado ayer por un tribunal londinense por la "mutilación intencional" y sustracción de páginas de numerosos libros.
Autor él mismo de varias obras sobre los viajeros europeos por Mesopotamia, Persia y el imperio mogol en los siglos XVI y XVII y propietario de una valiosísima colección de libros de viaje, Hakimzadeh se valía de un escalpelo para cortar y luego llevarse a su casa de Londres las páginas que le interesaban.
A pesar de las cámaras de circuito cerrado de televisión y del personal de seguridad que vigila las salas de lectura de la Biblioteca Británica, ésta no había sospechado nada del asiduo visitante hasta que en junio del 2006 un lector alertó de que faltaban páginas en un libro de Thomas Herbert del año 1626.
Según los expertos que se ocuparon del caso, Hakimzadeh dañó cerca de ciento cincuenta libros de las dos bibliotecas citadas.
Kristian Jensen, director de las colecciones de la British Library, dijo durante el juicio: "Estoy muy enfadado porque alguien que es extremadamente rico ha dañado algo que pertenece a todo el mundo, ha destruido egoístamente para beneficio propio algo en lo que este país ha invertido y que ha cuidado generación tras generación".
Farhad Hakimzadeh, de 60 años, empresario y hombre de negocios con pasaporte estadounidense, que estudió en la Universidad de Harvard y estuvo al frente de la Heritage Foundation, fue condenado ayer por un tribunal londinense por la "mutilación intencional" y sustracción de páginas de numerosos libros.
Autor él mismo de varias obras sobre los viajeros europeos por Mesopotamia, Persia y el imperio mogol en los siglos XVI y XVII y propietario de una valiosísima colección de libros de viaje, Hakimzadeh se valía de un escalpelo para cortar y luego llevarse a su casa de Londres las páginas que le interesaban.
A pesar de las cámaras de circuito cerrado de televisión y del personal de seguridad que vigila las salas de lectura de la Biblioteca Británica, ésta no había sospechado nada del asiduo visitante hasta que en junio del 2006 un lector alertó de que faltaban páginas en un libro de Thomas Herbert del año 1626.
Según los expertos que se ocuparon del caso, Hakimzadeh dañó cerca de ciento cincuenta libros de las dos bibliotecas citadas.
Kristian Jensen, director de las colecciones de la British Library, dijo durante el juicio: "Estoy muy enfadado porque alguien que es extremadamente rico ha dañado algo que pertenece a todo el mundo, ha destruido egoístamente para beneficio propio algo en lo que este país ha invertido y que ha cuidado generación tras generación".
Fuente: EFE

















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