
Bush se despide de la prensa y definió su postura en el conflicto entre israelíes y palestinos en la Franja de Gaza.
Ante los medios de comunicación, el mandatario norteamericano manifestó que respalda el cese del fuego en la Franja de Gaza, pero remarcó que el fin de la ofensiva está condicionado a que el grupo terrorista Hamas finalice los ataques sobre Israel.
"No habrá un cese del fuego si Hamas continúa lanzando cohetes", subrayó Bush, al tiempo que instó a la comunidad internacional a presionar para impedir el suministro de armas al grupo extremista. "Hamas, Al Qaeda y otros grupos extremistas están dispuestos a usar la violencia para evitar que haya dos estados en Israel".
Por otra parte, se refirió con elogios a su sucesor al frente de la Casa Blanca, Barack Obama, y lo calificó como una persona "simpática e inteligente". Consideró que el principal desafío de la futura administración será resguardar a los Estados Unidos de los "todavía existentes enemigos que quieren atacarlos" y fue rotundo: "Ésta es la principal amenaza".
Manifestó que Corea del Norte e Irán, que fueron alguna vez calificados como parte del "eje del mal", siguen siendo países peligrosos y llamó a Pyongyang a honrar sus compromisos de desarme nuclear. "En orden a avanzar en nuestras relaciones con Corea, el Gobierno norcoreano debe honrar los compromisos hechos para asegurar que no desarrollen un programa de uranio altamente enriquecido", dijo Bush en su rueda de prensa final.
Además, dijo que pedirá al Congreso el segundo tramo del plan de socorro financiero de 700.000 millones de dólares si el presidente electo así lo quiere: "La mejor manera de hacerlo es convencer a suficientes miembros del Congreso" para que aprueben el desembolso de los 350.000 millones de dólares restantes.

















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