
Está último y solo, debajo de Godoy Cruz, que encima tiene un partido menos. No tiene técnico y acumula 8 derrotas en lo que va del Apertura. Le hicieron 26 goles en 17 presentaciones
La falta de reacción ante Tigre, que le ganó 3 a 1 en la cancha y lo venció además en la popular -donde todo se mide según el aliento-, servirán tal vez como síntesis de lo que es este River sin timón, que parece no haber tocado fondo todavía sólo porque le quedan dos partidos por disputar. En sendos choques intentará, sin técnico y con futuro incierto, salir del último lugar de la tabla de posiciones, ubicación impensada cuando se inició el Apertura en el que defendía el título de campeón.
En este torneo le pasó de todo y los números reflejan una campaña inolvidable, pero por lo mala. River pasó del primer puesto en la tabla del Clausura al último en el Apertura, lo cual es una señal de alarma.
Sobre 17 partidos jugados, apenas pudo sumar 13 puntos. Y casi el 50 por ciento de ellos se deben a empates: siete. Sólo pudo ganar en dos ocasiones y perdió en ocho. En líneas generales, su efectividad es de apenas el 25.49 %.
Las estadísticas reflejan, además, que de local –condición en la que cualquiera debería hacerse fuerte- es más débil: lleva siete partidos sin imponerse, con cuatro empates y tres derrotas.
Su última victoria fue ante Independiente, en la décimo quinta, por 1 a 0 en Avellaneda, resultado que lo ilusionaba con salir del fondo de la tabla, algo que no pudo conseguir aún. Escapar de esta posición es algo difícil, aunque no imposible.
Sin embargo, cuando quedan 6 puntos en juego hay que tener en cuenta que el que lo antecede es Godoy Cruz, con 14 unidades (una más) y un partido menos (jugará ante Estudiantes, el 10 de este mes). Con los mendocinos, justamente, se enfrentará el sábado, a las 21.30, en un choque que –aunque parezca increíble- puede servir para definir cuál de los dos se queda en el peor lugar del torneo.
Rosario Central –otro que tuvo una pésima campaña- lo supera también, con 2 puntos de ventaja. Y Huracán y San Martín de Tucumán le sacan 4. Independiente lo aventaja por 5 y Gimnasia y Esgrima de Jujuy, por 6. En el mejor de los casos, el conjunto de Núñez apenas podrá alcanzar a los jujeños; entonces, hasta un Racing que intenta escapar de la zona de promoción y que arrancó el torneo de la peor manera lo habrá superado al terminar la actual competencia.
El conjunto de Núñez empezó dirigido por Diego Simeone con una igualdad por 1 a 1 ante Colón, en Santa Fe. Después le ganó a Central 2 a 0 en el Monumental y en la tercera fecha, al perder como visitante de Banfield por 2 a 1, comenzó lo que entonces no se sabía era la peor campaña de la historia del club, pues seguiría con una igualdad ante San Lorenzo por 0 a 0 y otra ante Arsenal por 2 a 2; luego dos derrotas consecutivas: 2 a 1 con Vélez y 3 a 1 con San Martín de Tucumán. En la octava empató en el clásico con Racing 3 a 3 y 0 a 0 con Gimnasia y Esgrima La Plata; el 1 a 0 ante Boca y Gimnasia y Esgrima de Jujuy marcaron el regreso de las derrotas, que tras una igualdad por 1 a 1 ante Newell's continuaron al caer 2 a 0 con Lanús. Tomó un poco de aire al igualar 3 a 3 ante Huracán en el que fue el último partido con Diego Simeone en el banco y la segunda victoria del año se produjo en Avellaneda, al ganarle 1 a 0 a Independiente. Luego volvió a la normalidad al caer con Argentinos 2 a 1. Y ayer, frente a Tigre, sumó otra derrota.
Su última presentación –tras definir el último puesto con los mendocinos- será como visitante de Estudiantes de La Plata. Con dos partidos en juego, entonces, no habrá mayores cambios en una campaña mala por donde se la mire.
En este torneo le pasó de todo y los números reflejan una campaña inolvidable, pero por lo mala. River pasó del primer puesto en la tabla del Clausura al último en el Apertura, lo cual es una señal de alarma.
Sobre 17 partidos jugados, apenas pudo sumar 13 puntos. Y casi el 50 por ciento de ellos se deben a empates: siete. Sólo pudo ganar en dos ocasiones y perdió en ocho. En líneas generales, su efectividad es de apenas el 25.49 %.
Las estadísticas reflejan, además, que de local –condición en la que cualquiera debería hacerse fuerte- es más débil: lleva siete partidos sin imponerse, con cuatro empates y tres derrotas.
Su última victoria fue ante Independiente, en la décimo quinta, por 1 a 0 en Avellaneda, resultado que lo ilusionaba con salir del fondo de la tabla, algo que no pudo conseguir aún. Escapar de esta posición es algo difícil, aunque no imposible.
Sin embargo, cuando quedan 6 puntos en juego hay que tener en cuenta que el que lo antecede es Godoy Cruz, con 14 unidades (una más) y un partido menos (jugará ante Estudiantes, el 10 de este mes). Con los mendocinos, justamente, se enfrentará el sábado, a las 21.30, en un choque que –aunque parezca increíble- puede servir para definir cuál de los dos se queda en el peor lugar del torneo.
Rosario Central –otro que tuvo una pésima campaña- lo supera también, con 2 puntos de ventaja. Y Huracán y San Martín de Tucumán le sacan 4. Independiente lo aventaja por 5 y Gimnasia y Esgrima de Jujuy, por 6. En el mejor de los casos, el conjunto de Núñez apenas podrá alcanzar a los jujeños; entonces, hasta un Racing que intenta escapar de la zona de promoción y que arrancó el torneo de la peor manera lo habrá superado al terminar la actual competencia.
El conjunto de Núñez empezó dirigido por Diego Simeone con una igualdad por 1 a 1 ante Colón, en Santa Fe. Después le ganó a Central 2 a 0 en el Monumental y en la tercera fecha, al perder como visitante de Banfield por 2 a 1, comenzó lo que entonces no se sabía era la peor campaña de la historia del club, pues seguiría con una igualdad ante San Lorenzo por 0 a 0 y otra ante Arsenal por 2 a 2; luego dos derrotas consecutivas: 2 a 1 con Vélez y 3 a 1 con San Martín de Tucumán. En la octava empató en el clásico con Racing 3 a 3 y 0 a 0 con Gimnasia y Esgrima La Plata; el 1 a 0 ante Boca y Gimnasia y Esgrima de Jujuy marcaron el regreso de las derrotas, que tras una igualdad por 1 a 1 ante Newell's continuaron al caer 2 a 0 con Lanús. Tomó un poco de aire al igualar 3 a 3 ante Huracán en el que fue el último partido con Diego Simeone en el banco y la segunda victoria del año se produjo en Avellaneda, al ganarle 1 a 0 a Independiente. Luego volvió a la normalidad al caer con Argentinos 2 a 1. Y ayer, frente a Tigre, sumó otra derrota.
Su última presentación –tras definir el último puesto con los mendocinos- será como visitante de Estudiantes de La Plata. Con dos partidos en juego, entonces, no habrá mayores cambios en una campaña mala por donde se la mire.

















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