
Imponían esta exorbitante tarifa a quienes pretendían dejar su auto en las inmediaciones del Monumental. Además, incurrieron en graves infracciones y generaron caos de tránsito
El abogado Javier Miglino de la ONG "Defendamos Buenos Aires" denunció las serias irregularidades que se produjeron en las inmediaciones del estadio de River, con motivo de los recitales de la cantante Madonna.
Asimismo, agregaron, que había mujeres efectuando esta misma tarea y que todos ellos presionaron a las personas que querían dejar su auto para pagar la tarifa que imponían, que era variable.
Para "mujeres y novatos", el "derecho a estacionamiento" llegaba hasta los 40 pesos y para los que no cedían tan fácilmente a las presiones, bajaba a los 30.
Según esta asociación, los "trapitos", literalmente "tomaron" los barrios de Núñez y Belgrano. También, señalan que proliferó el número de éstos en la búsqueda de clientes y que en pos de captar más clientes, había coches estacionados en ochava, en contramano y en lugares probihidos, como por ejemplo frente a instituciones judías. Todo esto obstaculizaba notablemente la circulación.
"En las calles Manuel Ugarte y Arribeños, dos arterias tradicionales de Belgrano; montaron verdaderas calles de estacionamiento sobre las veredas. Había tantos autos estacionados (ver foto) que en una de ellas sólo se podía circular por una mano. En otras zonas, apenas si podía cirucular una persona a pie", denuncia la ONG.
Asimismo, agregaron, que había mujeres efectuando esta misma tarea y que todos ellos presionaron a las personas que querían dejar su auto para pagar la tarifa que imponían, que era variable.
Para "mujeres y novatos", el "derecho a estacionamiento" llegaba hasta los 40 pesos y para los que no cedían tan fácilmente a las presiones, bajaba a los 30.
Según esta asociación, los "trapitos", literalmente "tomaron" los barrios de Núñez y Belgrano. También, señalan que proliferó el número de éstos en la búsqueda de clientes y que en pos de captar más clientes, había coches estacionados en ochava, en contramano y en lugares probihidos, como por ejemplo frente a instituciones judías. Todo esto obstaculizaba notablemente la circulación.
"En las calles Manuel Ugarte y Arribeños, dos arterias tradicionales de Belgrano; montaron verdaderas calles de estacionamiento sobre las veredas. Había tantos autos estacionados (ver foto) que en una de ellas sólo se podía circular por una mano. En otras zonas, apenas si podía cirucular una persona a pie", denuncia la ONG.

















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