
El equipo de Miguel Ángel Russo se perfilaba como campeón y llegó a sacar cinco puntos sobre sus perseguidores, pero en las últimas fechas sólo sumó empates, derrotas y apenas una victoria
Contando el suspendido clásico del sábado ante Huracán, en el que perdía 1 a 0, la campaña de San Lorenzo de sus últimas siete presentaciones se contrapone con aquella tan efectiva con que se había iniciado en el Apertura.
Más allá de haber caído ante Tigre en el arranque del campeonato, el conjunto de Miguel Ángel Russo comenzó a acumular goles, puntos y, como yapa, la virtud del tener al "mejor técnico del momento" y con serias chances de hacerse cargo del seleccionado nacional.
Así fue que le ganó a Godoy Cruz y a Estudiantes, igualó con River y luego volvió a la senda triunfal ante Central, Banfield, Colón, Arsenal, Vélez y San Martín.
Hasta ahí se perfilaba como el gran candidato a ser campeón y la gran mayoría coincidía en que, por más que faltara medio campeonato, la distancia en puntos sobre sus rivales más la efectividad hacían presagiar que el título era casi un hecho.
Pero algo pasó en el equipo que comenzó a caer y después, golpeado además por lesiones, se quedó sin chapa ni reacción hasta que lo alcanzó Tigre y lo superó un Boca que se tomó revancha en el torneo local de su eliminación en la Sudamericana.
La debacle "azulgrana" se inició al perder por 3 a 2 ante Racing en Avellaneda. Era la segunda derrota en lo que iba del torneo y no hubo preocupación cuando en la siguiente igualó 1 a 1 ante Gimnasia y Esgrima La Plata como local.
Pero después empezó la seguidilla de malos resultados y aquellas victorias que invitaban a soñar apenas aparecieron. En la decimotercera fecha cayó como visitante de Boca por 1 a 0 y luego le ganó a Gimnasia y Esgrima de Jujuy 2 a 1 en su estadio. Se trató de su última victoria, que fue -vale la aclaración- tan ajustada como angustiante.
Luego hubo un empate 3 a 3 ante Newell's en un choque por demás emotivo y una derrota en casa ante Lanús, por 3 a 1.
La gran posibilidad de levantarse, de demostrar que está vivo y que sigue en la pelea es Huracán, con el que perdía 1 a 0 el sábado, cuando el encuentro fue suspendido por lluvia. Si en la continuación de este partido consigue dar vuelta el resultado, seguramente tendrá para sí un gran envión anímico, ya que se trata de un partido de gran envergadura que le permitirá seguir de cerca, aunque con menos tiempo, a Boca.
Si pierde, sus chances quedarán en la nada. Igual que sus sueños de campeón que asomaron en la primera mitad del torneo.

















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