
La maternidad precoz se registra en el 25% de las adolescentes latinoamericanas. Muchas adoptan métodos anticonceptivos una vez que tuvieron su primer hijo
En la última década, al menos una cuarta parte de las jóvenes latinoamericanas han sido madres antes de los 20 años, lo que contribuye a perpetuar la exclusión, la pobreza y la desigualdad en los sectores sociales más vulnerables.
Así lo asegura un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ) al que tuvo acceso Noticias Argentinas.
Los investigadores observaron que a pesar de que la tasa de fecundidad general en la región (2,3%) es menor que la global (2,5%), la tasa de maternidad entre jóvenes de 15 a 19 años (76,2%) se dispara por sobre la tasa global (52,6%) "y va en aumento".
Las causas serían los insuficientes programas de educación y la falta de políticas públicas de salud sexual y reproductiva para responder ante la cada vez más temprana iniciación sexual de los jóvenes, esbozaron los investigadores, que se basaron en datos de cada país de la región, incluida la Argentina.
Además, indicaron que en todo el mundo los adolescentes comienzan su vida sexual cada vez más temprano, pero advirtieron que "la gran diferencia" es que en los países desarrollados "la actividad sexual se continúa bajo condiciones de protección anticonceptiva".
En América Latina, en cambio, "la difusión del uso de anticonceptivos se inicia una vez que las jóvenes tienen su primer hijo, lo que refleja que los servicios de salud reproductiva o bien actúan a destiempo, o lo hacen a partir del indicador de la maternidad y no del inicio de la sexualidad activa de las mujeres", opinaron los expertos.
Pareciera existir -agregaron- un marco institucional y cultural en que se empieza a reconocer como sujeto sexual a la mujer recién en tanto madre, "lo que plantea un enorme desafío político".
Según la Cepal, aunque el 45% de los embarazos de adolescentes entre 15 y 19 años son el resultado de la falta o el mal uso de un método anticonceptivo, el acceso y uso de anticonceptivos es mucho más restringido entre las jóvenes que aún no tienen hijos.
Otros de los factores que causarían esta situación son "el estigma social, el rechazo de la familia, las restricciones administrativas que limitan la posibilidad de los adolescentes de solicitar directa y confidencialmente los servicios, y la falta de pertinencia de los programas públicos".
"La gran mayoría de jóvenes en los ocho países analizados respecto del uso de anticonceptivos y las primeras relaciones sexuales (Bolivia, Brasil, Colombia, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Perú y la República Dominicana) se inicia sexualmente sin ninguna protección", afirmaron tajante los investigadores.
Sólo en Colombia y Brasil, aclararon, la mayoría de las adolescentes comenzaron a usar anticonceptivos antes de tener hijos.
Frente a este panorama, el estudio instó a los gobiernos a "crear urgentemente" programas preventivos especiales para adolescentes, que requieren un trato diferenciado al que reciben las mujeres adultas.
"Hay reglamentaciones y dispositivos institucionales inapropiados (porque los tratan con desdén, porque les imponen horarios o condiciones difíciles, entre otras trabas) que desalientan a los adolescentes a usar tales servicios," señala el informe.
También hace notar que el grueso de las madres adolescentes son pobres, de escasa educación y con altas posibilidades de constituir hogares uniparentales sin redes de protección social.
El embarazo precoz tiende a llevarlas a abandonar sus estudios, dificultando su inserción laboral, exacerbando las desigualdades de género y potenciando el círculo vicioso de la pobreza", evaluaron los científicos de la Cepal.
Así lo asegura un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ) al que tuvo acceso Noticias Argentinas.
Los investigadores observaron que a pesar de que la tasa de fecundidad general en la región (2,3%) es menor que la global (2,5%), la tasa de maternidad entre jóvenes de 15 a 19 años (76,2%) se dispara por sobre la tasa global (52,6%) "y va en aumento".
Las causas serían los insuficientes programas de educación y la falta de políticas públicas de salud sexual y reproductiva para responder ante la cada vez más temprana iniciación sexual de los jóvenes, esbozaron los investigadores, que se basaron en datos de cada país de la región, incluida la Argentina.
Además, indicaron que en todo el mundo los adolescentes comienzan su vida sexual cada vez más temprano, pero advirtieron que "la gran diferencia" es que en los países desarrollados "la actividad sexual se continúa bajo condiciones de protección anticonceptiva".
En América Latina, en cambio, "la difusión del uso de anticonceptivos se inicia una vez que las jóvenes tienen su primer hijo, lo que refleja que los servicios de salud reproductiva o bien actúan a destiempo, o lo hacen a partir del indicador de la maternidad y no del inicio de la sexualidad activa de las mujeres", opinaron los expertos.
Pareciera existir -agregaron- un marco institucional y cultural en que se empieza a reconocer como sujeto sexual a la mujer recién en tanto madre, "lo que plantea un enorme desafío político".
Según la Cepal, aunque el 45% de los embarazos de adolescentes entre 15 y 19 años son el resultado de la falta o el mal uso de un método anticonceptivo, el acceso y uso de anticonceptivos es mucho más restringido entre las jóvenes que aún no tienen hijos.
Otros de los factores que causarían esta situación son "el estigma social, el rechazo de la familia, las restricciones administrativas que limitan la posibilidad de los adolescentes de solicitar directa y confidencialmente los servicios, y la falta de pertinencia de los programas públicos".
"La gran mayoría de jóvenes en los ocho países analizados respecto del uso de anticonceptivos y las primeras relaciones sexuales (Bolivia, Brasil, Colombia, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Perú y la República Dominicana) se inicia sexualmente sin ninguna protección", afirmaron tajante los investigadores.
Sólo en Colombia y Brasil, aclararon, la mayoría de las adolescentes comenzaron a usar anticonceptivos antes de tener hijos.
Frente a este panorama, el estudio instó a los gobiernos a "crear urgentemente" programas preventivos especiales para adolescentes, que requieren un trato diferenciado al que reciben las mujeres adultas.
"Hay reglamentaciones y dispositivos institucionales inapropiados (porque los tratan con desdén, porque les imponen horarios o condiciones difíciles, entre otras trabas) que desalientan a los adolescentes a usar tales servicios," señala el informe.
También hace notar que el grueso de las madres adolescentes son pobres, de escasa educación y con altas posibilidades de constituir hogares uniparentales sin redes de protección social.
El embarazo precoz tiende a llevarlas a abandonar sus estudios, dificultando su inserción laboral, exacerbando las desigualdades de género y potenciando el círculo vicioso de la pobreza", evaluaron los científicos de la Cepal.
Fuente: NA

















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