
María Elena y Fabián son los desesperados papás de Sofía. Junto a Silvio Giménez y Noemí "Paloma" Rodríguez, sus hijos Shirley (dos años), Edgar (de nueve) y Néstor, el hermanito de Paloma (de seis años) pasaban un día de vacaciones en el camping John Goodall, en Río Grande, Tierra del Fuego.
Poco antes de que Sofía desapareciera, hace 43 días, ambas familias decidieron hacer un asado. Para eso, los chicos fueron a buscar leña, muy cerca de donde estaban los mayores del grupo, pero esa sería la última vez que se iba a ver a Sofía.
"Mientras buscábanos leña vi que Sofi se escondió detrás de un árbol, y luego detrás de otro. Fuimos para un lado donde había un campito grande que no tenía nada de árboles y de repente apareció un hombre vestido de negro, joven, que atrapó a Sofi, le tapó la boca, la levantó y la llevó a su auto. El auto era un Gol de dos puertas gris, y tenía una parte blanca y otra negra en el vidrio de adelante. Adentro del auto había un perro boxer, marrón claro y un poco del pecho era blanco. El boxer estaba setnado en el asiento de atrás. El hombre subió a Sofi al auto", relata Néstor, detalladamente.
Agregó que las luces del tablero del auto eran azules y que el caño de escape del auto tenía como agregado una partecita más que era "la que hacía ruido".
Otra parte central del relato es en la descripción del hombre. "Tenía cara enojada". También dijo que tenía la cara negra (tostada) y que el auto estaba todo limpio. Además, agregó que el hombre tenía un tatuaje de dragón en el cuello y que llevaba una remera negra con un dibujo de un hombre con un hacha, pantalón negro y zapatos negros".
Según los psicólogos que analizaron el relato del niño, este presenta un alto grado de credibilidad y además "no se aprecian motivaciones para declarar en falso".
También en base a los dichos de Néstor se confeccionó el identikit del presunto secuetrador de Sofía. Esto, junto con los rastrillajes, allanamientos y la intervención de líneas telefónicas son las bases de la hasta ahora infructuso búsqueda de Sofía Yasmín Herrera.
Poco antes de que Sofía desapareciera, hace 43 días, ambas familias decidieron hacer un asado. Para eso, los chicos fueron a buscar leña, muy cerca de donde estaban los mayores del grupo, pero esa sería la última vez que se iba a ver a Sofía.
"Mientras buscábanos leña vi que Sofi se escondió detrás de un árbol, y luego detrás de otro. Fuimos para un lado donde había un campito grande que no tenía nada de árboles y de repente apareció un hombre vestido de negro, joven, que atrapó a Sofi, le tapó la boca, la levantó y la llevó a su auto. El auto era un Gol de dos puertas gris, y tenía una parte blanca y otra negra en el vidrio de adelante. Adentro del auto había un perro boxer, marrón claro y un poco del pecho era blanco. El boxer estaba setnado en el asiento de atrás. El hombre subió a Sofi al auto", relata Néstor, detalladamente.
Agregó que las luces del tablero del auto eran azules y que el caño de escape del auto tenía como agregado una partecita más que era "la que hacía ruido".
Otra parte central del relato es en la descripción del hombre. "Tenía cara enojada". También dijo que tenía la cara negra (tostada) y que el auto estaba todo limpio. Además, agregó que el hombre tenía un tatuaje de dragón en el cuello y que llevaba una remera negra con un dibujo de un hombre con un hacha, pantalón negro y zapatos negros".
Según los psicólogos que analizaron el relato del niño, este presenta un alto grado de credibilidad y además "no se aprecian motivaciones para declarar en falso".
También en base a los dichos de Néstor se confeccionó el identikit del presunto secuetrador de Sofía. Esto, junto con los rastrillajes, allanamientos y la intervención de líneas telefónicas son las bases de la hasta ahora infructuso búsqueda de Sofía Yasmín Herrera.

















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