
La reunión que mantendrán el actual mandatario norteamericano y el presidente electo de los Estados Unidos marca el inicio formal de la transición. Una encuesta revela cómo deja uno el poder y cómo lo recibe el otro
Una encuesta de la consultora internacional Gallup muestra los bajísimos niveles de popularidad que tiene George W. Bush al término de sus dos mandatos presidenciales, y el contraste que presenta el líder demócrata y flamante mandatario electo, Barack Obama.
Hoy, cuando den inicio formalmente a la transición durante la cumbre que mantendrán en la Casa Blanca, los dos políticos con mayor poder en los Estados Unidos llegarán con disímiles índices de popularidad.
La encuesta refleja la realidad de ambos políticos: el ocaso de uno y el alumbramiento del otro: mientras que a Bush lo aprueba un 27% de la población consultada, un 66% desaprueba la gestión del republicano.
En tanto, Obama, el primer presidente negro de la historia de los norteamericanos, muestra números totalmente opuestos: un 70% de la población aprueba su presencia en la Casa Blanca, mientras que sólo un 25% no ve con buenos ojos la llegada del demócrata a la sede de gobierno.
Además, un 65% de los norteamericanos tiene confianza en la próxima gestión de Obama, mientras que un 28% no cree que pueda hacer mucho frente a la crisis internacional.
La aprobación de la administración Bush está entre los peores niveles de los presidentes de los Estados Unidos en el último siglo. Ni la pésima gestión de Jimmy Carter tuvo un índice tan bajo de aceptación al abandonar el poder: un 55% de la población no daba crédito a su gestión, en la única presidencia que ejerció.
Hoy, cuando den inicio formalmente a la transición durante la cumbre que mantendrán en la Casa Blanca, los dos políticos con mayor poder en los Estados Unidos llegarán con disímiles índices de popularidad.
La encuesta refleja la realidad de ambos políticos: el ocaso de uno y el alumbramiento del otro: mientras que a Bush lo aprueba un 27% de la población consultada, un 66% desaprueba la gestión del republicano.
En tanto, Obama, el primer presidente negro de la historia de los norteamericanos, muestra números totalmente opuestos: un 70% de la población aprueba su presencia en la Casa Blanca, mientras que sólo un 25% no ve con buenos ojos la llegada del demócrata a la sede de gobierno.
Además, un 65% de los norteamericanos tiene confianza en la próxima gestión de Obama, mientras que un 28% no cree que pueda hacer mucho frente a la crisis internacional.
La aprobación de la administración Bush está entre los peores niveles de los presidentes de los Estados Unidos en el último siglo. Ni la pésima gestión de Jimmy Carter tuvo un índice tan bajo de aceptación al abandonar el poder: un 55% de la población no daba crédito a su gestión, en la única presidencia que ejerció.

















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