
El equipo parece sin timón y está último. Boca lo apabulló en su propia cancha y encima casi le gana por una diferencia mayor. Eso, a pesar de que tenía un jugador menos por expulsión de Ibarra
El presente de River no puede ser peor: está último en la tabla de posiciones, juega muy mal y, como si fuera poco, perdió con Boca en el Monumental y con un jugador de más.
Los hinchas del conjunto millonario no pueden creer lo que les sucede: de campeón en el torneo pasado el equipo pasó a estar debajo de todo en éste.
Comparte esa posición con Rosario Central; ambos con 8 unidades. Sin embargo, si los rosarinos le ganan o empatan ante Gimnasia, lo dejará solo en ese lugar.
Sobre 10 partidos jugados, River sólo ganó una vez, en tanto que perdió en cuatro ocasiones y empató en cinco.
El nivel de juego tampoco es bueno. Frente a Boca, y salvo en el inicio del primer tiempo, no pudo encontrarle la vuelta.
La tendencia no es nueva, pero que se confirme ante el rival de siempre es más preocupante.
Porque encima la diferencia se plasmó en el propio estadio Monumental. Y tuvo otro agravante: jugó con uno más por la expulsión de Hugo Ibarra en el comienzo del segundo tiempo.
Será entonces el momento de que todo River pare la pelota y que se tenga en cuenta que la aspiraciones en la Sudamericana, en detrimento del torneo local, se convertirán en una obligación. Una urgencia.
Los hinchas del conjunto millonario no pueden creer lo que les sucede: de campeón en el torneo pasado el equipo pasó a estar debajo de todo en éste.
Comparte esa posición con Rosario Central; ambos con 8 unidades. Sin embargo, si los rosarinos le ganan o empatan ante Gimnasia, lo dejará solo en ese lugar.
Sobre 10 partidos jugados, River sólo ganó una vez, en tanto que perdió en cuatro ocasiones y empató en cinco.
El nivel de juego tampoco es bueno. Frente a Boca, y salvo en el inicio del primer tiempo, no pudo encontrarle la vuelta.
La tendencia no es nueva, pero que se confirme ante el rival de siempre es más preocupante.
Porque encima la diferencia se plasmó en el propio estadio Monumental. Y tuvo otro agravante: jugó con uno más por la expulsión de Hugo Ibarra en el comienzo del segundo tiempo.
Será entonces el momento de que todo River pare la pelota y que se tenga en cuenta que la aspiraciones en la Sudamericana, en detrimento del torneo local, se convertirán en una obligación. Una urgencia.

















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