Crédito: APEl Servicio Secreto y la Casa Blanca manifestaron una profunda preocupación no sólo por la cantidad de amenazas que recibe el presidente norteamericano, sino por el contenido. Casi siempre tiene que ver con la cuestión racial
Kody Brittingham, cabo interino de la marina norteamericana y de 20 años de edad, amenazó con asesinar al presidente Barack Obama, a quien identificó a un "enemigo interno'' que planeaba eliminar en junio pasado. Los detalles de esa amenaza, revelados en la instrucción de cargos en Carolina del norte, no se habían reportado antes. Brittingham se declaró culpable en agosto y está en espera de su sentencia.
Este es uno de los casos correspondientes al aumento de amenazas antes de su toma de posesión y en los primeros meses de su presidencia, que suscitaron una profunda preocupación en el Servicio Secreto y en la Casa Blanca.
Hoy en día, Obama ahora recibe aproximadamente el mismo número de amenazas que sus dos predecesores. Pero hay varios funcionarios que dicen que para ellos no es consuelo que el volumen de informes haya disminuido, porque es la naturaleza de las amenazas lo que les preocupa y porque los factores que existían cuando aumentaron las amenazas se mantienen, la raza es el principal.
La anécdota de la pareja de Virginia que entró a una comida en la Casa Blanca sin invitación captó la atención a la seguridad en torno a Obama, son las amenazas de mucho más allá de las puertas de la mansión presidencial que han intensificado la presión sobre el Servicio Secreto.
La agencia ha expandido su Internet Threat Desk (la oficina de amenazas en la red), donde dichos ataques verbales se rastrean e investigan. Napolitano va a la Casa Blanca todos los meses para revisar las amenazas contra Obama con Rahm Emanuel, jefe de despacho del Presidente. En un momento en el que el gobierno y el Congreso andan en busca de modos de recortar los gastos federales, con frecuencia al Servicio Secreto se le pregunta cuánto más necesita, publica El Nuevo Herald.
Un repaso por parte del diario The New York Times de documentos de corte e informes de policía revelaron toda una serie de casos, cuya mayoría no adquirió atención pública aunque hicieron sonar alarmas en altos niveles del gobierno. Algunos de los sospechosos tienen récord de violencia o enfermedad mental y acceso fácil a armas y explosivos.
Otros, individuos cuyas palabras amenazantes fue por último clasificado con sólo eso, palabras, por parte de las autoridades. Un guardia de seguridad aeroportuario en Nueva Jersey, que según se reporta tenía 43 armas de fuego y municiones en su casa, fue acusado de proferir amenazas contra un presidente luego de que unos compañeros suyos de trabajo les dijeron a las autoridades que él había hablado de perforar una cerca con la posible intención de dispararle a Obama el día antes de que se suponía que el presidente aterrizara en el Aeropuerto Internacional de Newark.
El individuo, John Brek, estuvo 29 días preso, y eso se contó como tiempo cumplido por un cargo menor una vez que las autoridades determinaron que él no era un peligro. "Era un hablador'' dijo Keith Harvest, un fiscal del Condado Essex que atendió el caso. En una entrevista, Brek dijo que él simplemente señaló el hueco en la cerca como una posible brecha de seguridad.
Un pastor de Arizona captó la atención de agentes luego de haber pronunciado un sermón que incluía súplicas por la muerte de Obama en el mismo momento en que éste y su familia visitaban el estado.
Aunque los casos que incluyen ardiente retórica política pocas veces se encausan formalmente, frecuentemente las autoridades los investigan, como el caso del candidato republicano para gobernador en Ohio que habló de sacar permisos para dispararle a Obama en época de cacería. "Debíamos comprar algunos'', comentó.
El Servicio Secreto también investigó con un periódico de Pennsylvania que sacó un anuncio clasificado pagado por un lector, que declaró: "Que Obama siga los pasos de Lincoln, Garfield, McKinley y Kennedy'', y también investigó a un presentador de radio de la Florida que discutió con un oyente anti-Obama que dijo que estaba practicando el tiro.
"No podemos darnos el lujo dedecir que eso es solamente un pronunciamiento político'', dijo Edwin Donovan, un portavoz del Servicio Secreto. "Uno no sabe cuáles son las intenciones de alguien hasta que vamos y le preguntamos''.

















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