
Lo dijo el inventor del teléfono celular, Martin Cooper. Agregó que los equipos móviles se complicaron mucho y que por el momento son pocas las personas que utilizan todas las funciones que poseen
Martin Cooper pronunció la conferencia inaugural de la 31 Conferencia Internacional de Autoridades de Protección de Datos y Privacidad, con asistencia de los Príncipes de Asturias.
El ingeniero estadounidense, que recibió hace pocos días el Premio Príncipe de Asturias, comenzó su conferencia señalando que tras el trato recibido en Oviedo "me cuesta bajar de la nube".
Cooper hizo notar que, en la actualidad, desde que las personas se levantan van dejando "un rastro de bits" y lo hacen, dijo, cuando utilizan el teléfono, la computadora o la tarjeta de crédito, por lo que hay multitud de bases de información que guardan estos datos.
Por otra parte, incidió en que las personas están utilizando cada vez más las redes sociales y un estudio en Londres señala que un inglés típico utiliza una semana al año a intercambiar información de carácter social.
Cooper señaló que a la gente no le importa la información que intercambia hasta que le roban su identidad legal y entonces exige libertad de movimiento y transparencia para garantizar la privacidad de sus datos personales.
Las comunicaciones inalámbricas y el desarrollo de internet nos están llevando al umbral de una revolución digital que va ha hacer más fácil y segura la vida de las personas.
Sin explotación
Explicó que sólo una pequeña parte de los usuarios del móvil utilizan las nuevas aplicaciones pero que hay 4.000 millones de personas que utilizan estos dispositivos sólo para hablar y que cuando llegue la revolución digital los usarán para todo tipo de servicios.
Para ello tendrá que mejorar la relación coste-servicio, que el coste sea cien veces más barato y que las operadoras permitan todo tipo de aplicaciones en sus redes.
Se refirió concretamente a la incidencia que tendrá en el campo de la salud y enseñó un dispositivo con apariencia de un pañuelo doblado de papel que puede controlar 39 funciones del cuerpo y comunicarlas por teléfono móvil a un centro de salud.
Explicó que los países desarrollados utilizan entre un 15 y un 20% del Producto Interior Bruto a la salud y el 90% del presupuesto a curar enfermedades.
Dijo que la utilización de los nuevos dispositivos permitirán prever un infarto o un ictus antes de que se produzca, con el consiguiente ahorro de costes y mejora para el ciudadano.
El problema, dijo, es qué hacemos con todos estos datos que se van a almacenar y señaló que hay que conseguir "un equilibrio entre polos opuestos" para que la revolución que viene beneficie al ciudadano.
En igual sentido, dijo que los celulares se complicaron mucho con la cantidad de servicios que ofrecen, como la cámara y el reproductor.
"Cuando se crea un aparato universal que hace de todo para todo el mundo, no hace nada bien", declaró Cooper.
"Nuestro futuro creo que es una serie de aparatos especializados enfocados en una cosa que mejoren nuestras vidas", explicó Cooper, de 80 años, según indica la agencia de noticias AFP.

















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