El cura David Dueppen y la ex desnudista Beatrice Hernández ventilaron sus asuntos íntimos durante el juicio en el que se disputan la tenencia de su hija Marilyn, de 11 meses.
El caso provocó la atención internacional cuando Hernández solicitó una orden de restricción, alegando que el sacerdote la había tratado de asfixiar durante una pelea.
La historia del padre David Dueppen y la madre de su hijo pequeño, la ex desnudista Beatrice Hernández, subió de tono cuando los dos se acusaron mutuamente de alegaciones íntimas y extrañas en un tribunal.
Hernández dijo que Dueppen amenazó con "hacerla desaparecer'' enviando monjes con sotanas color café para "matarla a tiros'' si revelaba la existencia de la niña a la iglesia.
El sacerdote conoció a Hernández hace siete años en Porky's, un club de desnudismo donde la mujer trabajaba.
La Iglesia Católica conocía la tormentosa relación y hasta trató de hacerlo desistir de continuar con el romance pagándole $30,000 para que pusiera fin al asunto.
Hernández alegó que Dueppen reanimó el romance en el 2007 cuando visitó una tienda de Miami en la que trabajaba.
Eso llevó a que Dueppen reanudara relaciones con Hernández, quien dijo que tenía una fuerte influencia sobre él.
Ante el requerimiento de por qué se había metido en una relación tan tormentosa, el cura explicó: "Se debió a mis propias dificultades, debido a mi pasado'', dijo. "El abuso sexual que [sufrí] cuando era niño; eso me hizo perder la autoestima''.
Dueppen reconoció que había estado pagándole el alquiler y otras cuentas a Hernández, en quien invertía prácticamente todo el estipendio de $1,700 mensuales que le pagaba la Iglesia Católica.
Después que Hernández quedó embarazada -esta vez de verdad- dijo Dueppen, ocultó el embarazo a la Iglesia porque quería mantener su trabajo y su hija.
Pero el amor no duró mucho. Hernández comenzó a obsesionarse con que el sacerdote la engañaba. Posteriormente fue arrestada por acechar a una mujer que creía que era la otra novia de Dueppen. El juicio por el caso de acecho está pendiente.
Con la voz entrecortada, el lamentó que no puede conseguir ningún empleo de sueldo mínimo debido a la publicidad por el escándalo, que también afectará a su hija.

















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