Dominique hoy, en su casa de Buenos Aires. Gentileza: La Mañana de CórdobaLa niña cordobesa, que en 2007 recibió un corazón tras más de mil días en lista de espera y 264 conectada a un órgano artificial, sufrió este invierno la nueva gripe. Sus padres y los médicos temieron por su vida
Dominique Lescano, hoy de 8 años, fue noticia hace dos cuando se conoció su estremecedor caso. En 2004 había sido diagnosticada con una miocardiopatía restrictiva, y desde ese entonces pasó a formar parte de la lista de espera del Incucai hasta 2007, cuando apareció el órgano. Ahora, debió atravesar otro grave inconveniente para su salud: se contagió influenza A.
"Un día empezó con fiebre y obviamente sin perder tiempo la llevamos al hospital. Allí le hicieron el hisopado y le diagnosticaron gripe A. Le dieron el Tamiflu y se curó muy rápido por suerte", relató el padre, Conrado. Esto ocurrió en junio pasado, cuando parte de la población argentina se encontraba autoaislada debido a la salvaje expansión de la nueva enfermedad en el país.
Su familia y los médicos del Hospital Garrahan, que aún la atienden por su compleja operación, se preocuparon por el cuadro. Pero Dominique se recuperó rápidamente, sin padecer secuelas ni efectos secundarios, uno de los principales temores, informó La Mañana de Córdoba en su sitio web.
"Domy hoy sigue con sus controles como siempre pero está bárbara", agregó el hombre.
La niña fue diagnosticada con una miocardiopatía congénita en 2004, cuando tenía sólo cuatro años. Inmediatamente ingresó a la lista del Incucai, a la espera de un corazón que salvara su vida. Allí permaneció 1.015 días, 264 de los cuales estuvo en emergencia nacional y conectada a un órgano artificial. Finalmente, el 16 de mayo de 2007 recibió el trasplante.
Actualmente vive con sus padres en un departamento que alquilaron en Buenos Aires. Sus días pasan entre la escuela primaria, una nebulización cada 12 horas y la ingesta de inmunosupresores. También va, cada diez días, al Hospital Garrahan para atenderse con un cardiólogo, un psicólogo, un infectólogo, un neumonólogo, un antropopediatra y un especialista en desarrollo y crecimiento. Todos ellos la controlan para evitar una crisis pulmonar que dañe de nuevo al corazón.
"Dominique lleva dos años de trasplantada y es un milagro viviente. Domy es revelación diaria de vida. Vemos en ella el fruto del amor, la ciencia, la solidaridad de todos para que Domy hoy lleve una vida casi normal, el apoyo de la familia y los amigos. Pero principalmente debemos el agradecimiento a la familia de Margarita, que decidieron donar sus órganos a pesar de la terrible circunstancia en la que se encontraban", finalizó el padre de la niña.

















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