
El turismo nipón cayó significativamente, no sólo por la crisis económica mundial y la gripe porcina, sino por los "precios ilegales". Ahora, cada vez son más los que prefieren viajar a Francia o a Alemania
Al parecer cada vez son más los japoneses que están hartos de ser estafados al llegar a Italia, ya que tanto los taxistas como los mozos y demás, aprovechan que son extranjeros para "inflar" los precios.
La situación se hizo evidente luego de que una pareja nipona viajara el 19 del mes pasado a la "ladrona" Italia. En aquella oportunidad, los damnificados decidieron almorzar en Il Passetto, un conocido restaurante ubicado muy cerca del circuito barroco de Piazza Navona y de Via dei Coronari.
Los turistas japoneses, aconsejados por un camarero que hablaba inglés, comieron una entrada, seguida por el primer plato y el segundo plato, todo en base a pescado. Y Luego el postre.
"Confíen, yo me ocupo", les aseguró el hombre sin mostrarles el menú. Todo iba bien hasta que llegó la cuenta que sumaba un total de 982 dólares, la cual incluía una propina obligada de 115,50 euros.
Después de haber protestado en vano, y cuando entendieron que habían sido estafados, los turistas fueron a la comisaría para hacer la denuncia, con recibo en mano, que días después se vio obligado a cerrar, en medio del escándalo.
La estafa de Il Passetto provocó tal revuelo que al día siguiente el alcalde de Roma, Gianni Alemanno, ordenó a la Policía que efectuara controles extraordinarios, con personal vestido de civil, en diversos locales, para desenmascarar a quienes están arruinando la reputación de Roma.
Por su parte, el segundo diario más vendido de Italia denunció una significativa caída del turismo japonés en Italia, no sólo por la crisis económica mundial y a la gripe porcina, sino sobre todo "por los servicios de baja calidad" y los "precios ilegales" que provocaron la fuga de los japoneses, que prefieren ahora ir de vacaciones a Francia o a Alemania.
La tendencia de la fuga japonesa fue confirmada por datos del ente de turismo local, que indicó que en 2007 llegaron a la península 1,47 millones de japoneses, cifra muy inferior a la de 2,17 millones que habían arribado en 1997.
"En 2009 habrá una ulterior baja, con sólo un millón de turistas nipones", estimó.

















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