
Un juicio y un disco por completar son los asuntos pendientes que forzaron a Amy Winehouse a volver a Londres.
A pesar de que todo indicaba que Amy Winehouse había hecho de Santa Lucía su nuevo hogar, la cantante debió regresar al Reino Unido.
Los motivos de la vuelta a su país natal no son exactamente felices: la intérprete de Rehab deberá comparecer ante la Corte ya que está acusada de agredir a una mujer en un pub el año pasado.
Además la gente del lugar, que al principio acogió con brazos abiertos a la cantante, ya no estaban demasiados contentos con su estadía allí.
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