
Niño prodigio en los Jackson 5, figura planetaria con "Thriller". Michael Jackson alcanzó las cimas más altas de la música, pero también los pozos más profundos del estrellato.
¿Cuál de sus caras prevalecerá? La de niño prodigo que encandilaba con su voz en los Jackson 5. Quizás la del hombre que, de prepo, se llevó puesto al mundo de la música con un disco –Thriller- que rozó la perfección pop y vendió como nadie lo había hecho. O tal vez la de quien nunca logró despegarse de las acusaciones de abuso de menores, con un matizable "no culpable" de parte del jurado que lo llevó al banquillo. Probablemente sea con una amalgama: Michael Jackson murió, esta tarde, en Los Angeles, tras 50 años que incluyeron todas esas facetas, aunque sólo una insuperable.El cantante había sido internado por la tarde, según difundieron agencias internacionales y sitios en Internet con información del espectáculo, en el Centro Médico de la Universidad de California en esa ciudad. Todo se habría originado en un paro cardiorrespiratorio.
La carrera del cantante -y bailarín deslumbrante- puede ser vista como una batalla para salir del barro de una niñez con privaciones hasta llegar a ser una de las figuras de la música más populares a escala planetaria. Y luego, otra vez la caída, en los últimos años, alimentando sin pausa las páginas de la prensa amarilla.
Hace 26 años, la edición de Thriller, el disco más vendido de la historia, fue una divisoria de aguas en su vida. Antes, el reinado dorado de la compañía Motown lo vio llegar a la fama en los Jackson 5, donde compartía espacio con cuatro de sus ocho hermanos, surgidos de una familia de clase baja de Indiana. La primera canción editada del grupo data de 1969: Michael tenía apenas 11 años.
El éxito fue inmediato y casi todo el mundo lo atribuyó al toque de Midas del más pequeño, que tres años después inició su carrera en solitario. Aunque fue recién a fines de los 70 cuando, ya joven y no niño, lanzó Off the wall, uno de sus discos más recordados. Fue clave para el éxito la producción de Quincy Jones.
Thriller llegó en 1982 y con el tiempo vendió más de 100 millones de ejemplares en todo el mundo. Megaestrella global, se dio el lujo de hacer del video de la canción principal del disco un cortometraje de 13 minutos dirigido por John Landis. Más tarde vendrían muchas más excentricidades, aunque sin valor artístico.
Durante el resto de los 80, su cara fue asociada al emprendimiento solidario USA for Africa, la más difundida de los muchos similares que emprendió con los años. También se hizo de los derechos de las principales canciones de los Beatles, lo que lo llevó a engrosar su cuenta bancaria a niveles estratosféricos. Y editó un par de discos más que no llegaron a la altura del mito. También se empezó a hacer palpable su enfermedad en la piel, que lo llevó a aclarar su pigmentación.
En los 90 los brillos se hicieron más espaciados. Regresó en buena forma con el disco Dangerous, de 1991. Pero a mediados de la década dio el primer traspié con el disco doble HIStory, una recopilación de grandes éxitos con canciones nuevas que no estaban a la altura del pasado. A partir de ese momento, y salvo algún espasmo, su presencia en los medios dejó de estar explicada por la música.
Su historia amorosa también tuvo sus primeras muestras realmente públicas en estos años. hubo primero una ultrapromocionada boda con Lisa Marie Presley, hija de Elvis, que duró sólo 18 meses. Más tarde vendrían segundas nupcias con la enfermera Deborah Rowe, con quien tuvo dos hijos. El tercero, Prince Michael II, llegaría a través del alquiler de un vientre.
Esta década fue un golpe atrás de otro. Primero problemas con su discográfica que llevaron a cancelar una gira mundial en 2002. Y tres años después la sucesión de denuncias que lo llevaron al banquillo por presuntos abusos sexuales en su rancho Neverland. Fue declarado no culpable en 2005, en un proceso del que nunca salió indemne.
Los últimos tiempos estuvieron repletos de rumores: que se le iba a caer la nariz, que sufría graves problemas económicos, que su salud iba en picada por un cáncer de piel. Hace unos meses había anunciado su retorno a los escenarios, algo que no pudo concretar. Se perdió una oportunidad de revancha el hombre que mostró mil caras y sólo una insuperable: la de llegar a la fibra más sensible de la música pop.

















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