
La representada por José Iglesias denunció al ex empresario de haber coorganizado el recital y permitir el ingreso de las bengalas que generaron la tragedia de Cromañón
La primera presentación de la querella representada por José Iglesias y Beatriz Campos pidieron 26 años de prisión para el empresario Omar Chabán, sindicado como el principal imputado en el incendio del boliche de Once en el que murieron 194 personas y más de mil sufrieron heridas.
Chabán fue acusado por el abogado y padre de una de las víctimas por los delitos de estrago doloso seguido de muertes y cohecho activo.
También acusó a quien fuera la mano derecha de Chabán, Raúl Villareal, de haber mandado a cerrar las puertas del local para evitar que se colara gente.
En un sala de audiencias repleta, en la primera jornada de los alegatos, la abogada Beatriz Campos, que junto a José Iglesias representa a casi 800 familiares de víctimas, dijo que Chabán y Callejeros "co-organizaron el recital" y que tenían un acuerdo para repartirse las ganancias.
Campos sostuvo que en base a declaraciones de testigos, en su mayoría sobrevivientes, aquella noche pudo haber habido unas 6000 personas.
Dijo que se vendieron unas 2700 en forma anticipada, y 300 en la boletería y en la calle, acusando de esta manera a Raúl Villareal, a quien señaló como "mano derecha de Chabán".
"Se vendieron más de 3000 entradas, lo que excedió la capacidad permitida, que según la habilitación era para 1031 personas", enfatizó la letrada.
Mientras alegaba la abogada, sólo estaban presentes tres integrantes de Callejeros, el saxofonista Juan Carbone, el escenógrafo Daniel Cardell y el ex guitarrista Maximiliano Djerfy.
Muy atentos estaban Chabán, Villareal y los ex jefes de la seccional séptima, todos acusados de estrago doloso y cohecho.
La abogada dijo que los contratados de Callejeros eran los que hacían los cacheos afuera del boliche y permitían el ingreso de personas al sector VIP.
Las bengalas
Respecto del ingreso de pirotecnia y los cacheos, la letrada dijo que "había muchas filtraciones" porque Villareal "señalaba" con el dedo a quien había que dejar pasar sin control.
La querellante fue dura con Villareal, al recordar los dichos de un testigo que dijo que "Villareal mandó a cerrar las puertas para que no se colara nadie unos 10 o 15 minutos antes de que empezara el recital".
En un tramo del alegato, varios familiares se quebraron cuando la abogada mostró una foto de puertas de salida con manos negras que intentaban abrirla.
Luego recordó que se cortó la luz, no había luces de emergencia, ni correcta señalización de los carteles de salidas.
El alegato continuará durante toda la tarde y se espera que culmine con el pedido del máximo de las penas que podría alcanzar hasta los 26 años de encierro para Chabán y Callejeros.

















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