
Sobran las figuras en el equipo dirigido por Maradona pero los resultados no aparecen y la clasificación al Mundial no es segura
Lionel Messi es para muchos el mejor jugador del mundo y forma parte de la Selección; Carlos Tevez fue reconocido por unanimidad en el poderosísimo Manchester United y también fue convocado por Diego Maradona. Sergio Agüero, del Atlético Madrid, no tiene nada que envidiarles: el reconocimiento a su juego es unánime.
Juntos forman un tridente envidiable para cualquiera y temible para todos. Pero hay un pequeño detalle: con la celeste y blanca no aparecieron, no brillaron, siempre se quedaron en el amague de lo que pueden ser y no pasan de eso.
Ninguno juega en la Selección como lo hace en sus respectivos equipos.
El caso más emblemático es el de Messi, la gran figura del Barcelona. En un mes celebró la Copa del Rey, el título de Liga y la Champions. Con la Selección, no consigue nada. No es conductor ni entusiasma. No juega bien y no tiene la influencia que sí posee en el conjunto catalán.
Tevez es de los tres el más querido. Pone la garra que le falta a todos, pero el gran nivel que todos le conocemos tampoco puede demostrarlo en el equipo nacional.
Agüero no es ni cerca lo que fue en Independiente o en sus mejores tiempos en el Atlético. Hasta el momento de su lesión el sábado pasado, en el 1 a 0 a Colombia, era una esperanza que no se concretaba con la albiceleste.
La pregunta que se hacen todos es por qué ninguno de ellos se destaca como lo hace en sus equipos. ¿Hasta cuándo esperará el fútbol argentino -y en este caso el entrenador, Maradona- que despierte con la camiseta nacional un Lionel Messi? ¿Qué le pasa a Tevez? ¿Por qué no aparece Agüero?
Si Brasil y Argentina tienen equipos llenos de figuras que envidian todos, por qué nuestros vecinos despiertan, juegan y ganan; y por qué nosotros, por el contrario, seguimos dormidos en los laureles que supimos conseguir.

















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