
Tras una emocionante etapa final, el local Lucas Glover impuso su juego por sobre el de leyendas como Phil Mickelson y David Duval. Ángel Cabrera terminó 54º
El estadounidense Lucas Glover dejó de ser un golfista semidesconocido al lograr un gran triunfo en uno de los Abiertos estadounidenses más insólitos que se recuerdan: la persistente lluvia aplazó el desenlace en Bethpage (Nueva York) hasta hoy, lunes.
La gesta de la conquista del US Open le costó cinco días, infinidad de suspensiones y mucha pelea contra el agua, el barro y un campo de extrema dificultad.
Antes de esta gran victoria, el currículum de este jugador nacido en Greenville (Carolina del Sur) apenas atraía el interés: un único título en 2005 del PGA Tour y muchas horas de trabajo sin fruto.
El golfista que juega sin guante en la mano izquierda -una decisión que a él le aumenta las sensaciones- acudió al tremendo campo de Bethpage como novato en la disputa de Grandes.
Sin embargo, llegó y venció con una acumulado de cuatro golpes bajo par (276) y dos de ventaja sobre sus veteranos compatriotas Phil Mickelson y David Duval.
Caído Ricky Barnes, el líder, en las primeras curvas de Bethpage, su compañero de partido, Glover, asumió el mando del torneo. Mantuvo el liderato estoicamente hasta que Bethpage estalló con su ídolo, Phil Mickelson, al embocar éste un "eagle" en el hoyo 13.
La igualdad en el marcador entre Glover y Mickelson aportó la emoción de la que careció el Abierto desde su comienzo. Con Tiger Woods incapaz de dar forma a una remontada casi imposible -aunque terminó en el sexto puesto, a 4 golpes- la pelea entre ambos paralizó los corazones de los norteamericanos.
Para introducir un ingrediente más en la pelea entre Mickelson y Glover, el renacido David Duval hizo un birdie en el hoyo 16 que igualaba los 4 bajo par de sus compatriotas en cabeza del torneo.
El título se iba a decidir en los tres últimos hoyos y entre un trío dispar: Glover, el novato anónimo; Mickelson, empujado por el calor del público; y Duval, el que fuera número uno del mundo hace diez años y que, tras una caída brutal, no gana un título desde hace ocho.
Glover no se arrugó, Mickelson y Duval vieron cómo se desvanecían sus opciones, y el "gentleman" sureño logró el mayor triunfo de su vida, que lo transporta a la zona noble de este deporte, al menos, durante los próximos cinco años.

















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