
La Selección no rinde ni con los mejores argentinos de Europa. ¿Habrá llegado el momento de una necesaria reconciliación entre Maradona y el volante de Boca?
La selección argentina no encuentra a su conductor y como si no alcanzara con esto, las estrellas que deberían brillar en el campo de juego sólo provocan fastidio en los hinchas que siguen al equipo.
El frío del estadio Monumental del sábado, cuando se le ganó a Colombia con lo justo, fue el termómetro de cómo cae en el público este equipo.
Las tan mentadas figuras europeas no aparecen: ni Messi es el del Barcelona ni Agüero el del Atlético; Tevez no justifica todavía su chapa de "gran jugador popular" y hasta Gago debe ser sacado porque no juega bien.
En líneas generales, el equipo carece de un conductor.
Con este panorama, la actualidad remite a unos meses atrás, cuando Maradona dijo que Riquelme no le servía en sus condiciones actuales y provocó que el jugador renuncie al equipo nacional.
Pero hoy el asunto es distinto: Diego no tiene el aval que despertaba al asumir el cargo y el rendimiento del equipo no colmó las expectativas.
Sin conductor, no se observa a la corta ni a la larga distancia una mejora en el nivel de juego, algo que un Riquelme inspirado podría aportar.
Claro que no alcanza sólo con citar al jugador de Boca, sino que él también debería dejar de lado sus habituales caprichos y, como si fuera poco, inspirarse un poco más de la cuenta.
En el caso de que todos estos puntos se den, se podría llegar a pensar en un equipo que gane y que, además, guste, con todo lo que eso significaría.
Es posible, entonces, que haya llegado el momento de una necesaria reconciliación entre Maradona y Riquelme por el bien de esta Selección a la que todos dicen querer.

















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