
Una mujer y su concubino son juzgados por haber matado a balazos al efectivo, en febrero pasado. El crimen despertó una ola de indignación y el pedido de mayor seguridad. Marta Barberis, su mujer, dijo que los homicidas "merecen la máxima pena"
Marta Barberis, esposa de Aldo Garrido, el policía asesinado en San Isidro en febrero pasado, había anunciado que asistiría al juicio que se inició contra la pareja que lo ultimó, porque tiene "necesidad de verles la cara" a quienes
ejecutaron a su marido.
Barberis afirmó que los sujetos que mataron al subteniente, ascendido a capitán post mortem, "merecen cadena perpetua" y lamentó que, por no haber "condena fija", "el día de mañana puedan salir y hacer lo mismo".
"Deseo justicia, que los condenen, y que Dios los perdone", expresó Barberis, al iniciarse en esta jornada, en el Tribunal Oral en los Criminal (TOC) Número 5 de San Isidro, el juicio contra la pareja de 29 años que lo mató a balazos.
Barberis, muy afectada, declaró: "Voy a ir (al juzgado) porque es como una necesidad que tengo de verles la cara (a los acusados). La psicóloga dijo que no quería que fuera, pero voy a probar a ver cuánto puedo estar y cómo reacciono, porque debe ser muy fuerte verlos".
Sobre las enormes muestra de afecto hacia su marido por parte de los vecinos, quien llevaba décadas de vigilancia en la zona, declaró: "Es un orgullo para mí cómo lo extrañan, pero no lo tengo más...".
También recordó que Garrido "hubiese cumplido el 15 de mayo, el día de San Isidro, 62 años".
Acerca del episodio ocurrido el 17 de febrero, comentó que "pasó, se asomó, vio algo raro y volvió; ya era su destino, el era así, se jugaba".
"No sé para qué lo mataron, él nunca mató a nadie. Apenas entró (al negocio) le tiraron dos balazos desde los probadores, y como no se caía, ella lo remató", prosiguió.
Respecto de las detenciones, efectuadas pocos días después del hecho, recordó que la asaltante "dejó la cartera con todo, con los boletos de Pablo Podestá, de donde venían, el llavero del nenito", lo que facilitó su captura.
El marido, según acotó, "estaba con libertad asistida, por otro robo, y lo dejaron salir porque tiene un hijo lisiado" aunque no pudo precisar si llevaba la pulsera de control.
Desde esta mañana, el TOC 5, compuesto por los jueces Mario Kohan, Raúl Neu y Ariel Introzzi Truglia, juzga a Débora Acuña y a su pareja Néstor Luque, ambos de 29 años, por el asesinato del oficial Garrido, a quienes le imputan el delito de "homicidio doblemente calificado".

















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