
Constantes denuncias de amenazas de bombas, un supuesto atentado contra la hija del senador colorado Martín Chiola y las advertencias contra legisladores abrieron un nuevo capítulo del presidente Fernando Lugo y sus adversarios políticos de la oposición.
El primer incidente fue el atentado contra el destacamento militar de Tacuatí en San Pedro. Allí se adjudicó el hecho el Ejército Paraguayo del Pueblo (EPP). El acto generó una movilización policial-militar sin precedentes en la era democrática.
El propio ministro del Interior Rafael Filizzola señaló que los grupos armados que actuaron en San Pedro son apenas delincuentes que buscan beneficios económicos. El operativo terminó con la destrucción de plantación de drogas, pero sin aprehender a los responsables del atentado. "Quiero volver a afirmar que en el sector que gobierna este país no hay violentos ni delincuentes. Los violentos están en otros lugares", sentenció.
A fin del mes de abril reaparecen en escena los supuestos referentes del EPP al adjudicarse el atentado contra el Poder Judicial. Tampoco están en la mira de la investigación judicial y hay una seguidilla de amenazas de supuestas bombas, pero sin encontrar a los responsables.
La crispación política se acentuó con las amenazas de muerte que recibieron ocho legisladores del Unace, la ANR y Patria Querida, pero el ministro Filizzola ya confirmó que se reforzaron los dispositivos de seguridad para una decena de legisladores que habrían sido amenazados de muerte, informó Notimex
Cuando el ministro del Interior advirtió que el Congreso estaba en la mira de un atentado y que estaría detrás el EPP, ocurrió un llamativo hecho: Cielo, hija del senador Chiola, fue víctima de una balacera el jueves en la noche.
Entonces, los colorados acusaron directamente a Lugo de encubridor “porque oculta información” sobre las maniobras que están realizando los integrantes del EPP. "Si realmente queremos llegar a la verdad, necesitamos que no haya impunidad. Estamos en un ambiente de incertidumbre, de zozobra", se quejó la senadora y presidenta del Partido Colorado, Lilian Samaniego.
Sin embargo, varios referentes de la Alianza tienen su propia hipótesis. Algunos referentes, como el caso del senador Luis Alberto Wagner, apuntan directamente a los colorados y oviedistas de un intento de crear un ambiente de desestabilización para desviar la atención de temas sensibles para el Gobierno.

















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