
El presidente de los Estados Unidos ordenaría en breve revivir las comisiones militares para juzgar a los acusados por terrorismo. El proceso se realizaría con más protecciones legales para los detenidos, según la prensa norteamericana
El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, está listo para revivir el sistema de comisiones militares para juzgar a los detenidos en Guantánamo, pero con más protecciones legales para los acusados, informó el sábado el diario Washington Post.
Las nuevas normas impedirían el uso de evidencia obtenida a través de interrogatorios coercitivos, dijo el Post, citando a funcionarios del gobierno de los Estados Unidos no identificados.
Las reglas propuestas también volvería más difícil la admisión de testimonios sobre rumores, y permitiría a los detenidos en el campo de prisioneros de Bahía de Guantánamo, Cuba, centro que Obama planea cerrar, una mayor libertad para escoger a sus abogados, dijo el periódico.
Pero citó a un funcionario de la Casa Blanca diciendo que aún no se ha tomado una decisión definitiva. Una fuente dijo al periódico que el plan aún requiere la aprobación de Obama.
Después de que asumió su cargo en enero, Obama ordenó una suspensión de cuatro meses de los juicios en Guantánamo, mientras su Gobierno decidía si continuar con los procesamientos en tribunales civiles ordinarios de los Estados Unidos o si mantenía los criticados tribunales militares especiales establecidos por el gobierno de Bush.
Funcionarios dijeron al Post que el Gobierno de Obama buscará esta semana una extensión de 90 días a la suspensión de los juicios. Luego reanudaría las comisiones militares en suelo norteamericano, probablemente en bases del Ejército, según un abogado informado sobre el plan.
Obama también ordenó que el campo de detención de Guantánamo sea cerrado antes de enero del 2010, como parte de un intento por restaurar la imagen de Estados Unidos en materia de derechos humanos.
Pero aún está evaluando qué hacer con los 241 detenidos, y los republicanos han aprovechado el tema, advirtiendo que no es posible tenerlos prisioneros dentro de los Estados Unidos.
La prisión fue abierta para recibir a sospechosos de terrorismo después de los ataques del 11 de septiembre del 2001 contra los Estados Unidos. Se convirtió en un símbolo de los abusos y las detenciones sin que se presentaran cargos durante el gobierno de Bush.

















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