
En una jornada cargada de emoción, miles de personas participaron de los actos oficiales para despedir los restos del ex Presidente. Víctor Martínez, Gerardo Morales, Ernesto Sanz y Julio Cobos fueron los oradores principales en el Congreso. Luego de una histórica caravana, colaboradores de toda su vida política fueron los encargados del último recuerdo en el sepelio
Los actos comenzaron a media mañana en el Salón Azul del Congreso Nacional, luego de que más de 70 mil personas desfilaran durante poco más de 24 horas frente al féretro del Presidente encargado de devolverle la democracia a la República Argentina.
Como pocas veces en la historia, miles de personas de distinto extracto político colmaron las adyacencias del Congreso para despedir con banderas argentinas, insignias radicales e imágenes al histórico líder radical.
Luego de un momento al que sólo pudo acceder el círculo íntimo del funcionario, se inició un acto civil en el que se sucedieron los recuerdos de su ex compañero de fórmula en 1983, Víctor Martínez, el presidente de la UCR, Gerardo Morales, el senador Ernesto Sanz y el vicepresidente –en ejercicio del Poder Ejecutivo-, Julio Cobos.
Martínez se encargó de recordar los inicios en la política cuando ambos militaban en el radicalismo durante la dictadura. “Se ha cerrado el libro de la existencia física del doctor Alfonsín pero se ha abierto el libro de un legado imperecedero”, afirmó.
“Fue sin duda una figura extraordinaria de la política argentina y del mundo. No fue un improvisado, trazó una línea recta y llevó su línea a través del político nato y apasionado. No tenía otra pasión que la política, fue un dirigente con mayúsculas y obtuvo el grado de estadista. Nos corresponde decir un adiós al amigo, cargado de gratitud”, dijo.
Los legisladores Sanz y Morales hicieron hincapié en lo que dejó el histórico demócrata en las sucesivas clases dirigenciales y centraron su recuerdo en el camino que se abrió para miles de personas con el gobierno radical. “Mucho se ha hablado del legado de Raúl Alfonsín, soy de los que creen que ese legado no hay que buscarlo en sus discursos o sus libros, el legado es él mismo y su conducta”, dijo Sanz.
“Raúl Alfonsín representó un proyecto democrático de vanguardia. Expresó no sólo lo mejor del liberalismo político en el sentido del respeto irrestricto a los derechos humanos y las garantías fundamentales, sino también el contenido social de la democracia y su imperativo de asegurar la igualdad y una vida digna para todos”, detalló Morales.
También se despidió de la figura de Alfonsín, el ex vicepresidente de la República Federativa de Brasil, José Sarney, quien resaltó su trabajo profundo para reestablecer las relaciones con países limítrofes y sobre todo con Brasil.
Finalmente, Cobos leyó una carta dedicada a su líder político: "Ciudadano Alfonsín, querido Raúl, le decimos hasta siempre, porque sabemos que lo encontraremos cuando la República lo necesite, porque esa vocación y esa pasión lo hicieron además de Padre de la Democracia, maestro de ciudadanos".
Una caravana histórica
Cerca del mediodía se inició una concurrida ceremonia religiosa en la explanada del Parlamento, en donde el arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo, encabezó una misa cargada de emoción y profunda tristeza.
A partir de allí se inició una histórica caravana por la avenida Callao, en donde miles de personas acompañaron con respeto, aplausos y cánticos a la cureña que transportó los restos del ex Presidente hasta el cementerio de la Recoleta.
Allí, colaboradores del ex Presidente de toda la vida se encargaron de elevar el último mensaje antes del sepelio. Los nombres elegidos por la familia fueron Daniel Salvador, Enrique “Coti” Nosiglia, Julio María Sanguinetti, Graciela Fernández Meijide, Mario Losada, Antonio Cafiero, Leopoldo Moreau e Hipólito Solari Yrigoyen.
“Me toca la dolorosa tarea de despedir a Raúl Alfonsín en nombre de los hombres que formamos parte de su Gobierno. Todos nosotros nos honramos de haber participado de aquel Gobierno. A su lado, aprendimos a ser mejores personas, mejores patriotas y aprendimos ideales que seguiremos manteniendo”, dijo Nosiglia, ministro del Interior del gobierno radical de 1983,
“Nos deja a su familia y a sus amigos el gran dolor de su partida. Pero sé que Dios le habrá permitido que en estos momentos tan difíciles para nosotros, que él se pudiera hacer cargo del homenaje que el pueblo argentino le ha rendido en el día de su partida”, concluyó.
Cafiero fue el encargado de honrar la memoria del líder demócrata desde la vereda opuesta, el Partido Justicialista, y se encargó de resaltar, entre aplausos, que las miles de personas que estuvieron en las últimas horas despidiendo al ex Presidente no fueron producto de “las famosas prebendas que dicen que forman parte de la política”.
“Ayer, había idealismo, creencia y fe. Esa misma fe que seguramente ha llevado hasta sus últimos minutos”, cerró.

















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